El ex ministro de Relaciones Exteriores Allan Wagner destacó la actuación del Jefe de Estado Ollanta Humala Tasso en el caso del espionaje de Chile contra el Perú y descartó algún uso político de la crisis diplomática.

Por el contrario, indicó que el Jefe de Estado ha dado el toque de energía que necesitaba la posición peruana, como corresponde a su derecho constitucional de dirigir la política exterior peruana, y después ha dejado el caso a la Cancillería peruana.

Según una encuesta nacional de Datum, difundida este lunes, el 89% de los peruanos considera que Chile debe pedir disculpas por haber espiado al Perú.

“Creo que no (sobre si ha habido un uso político del caso), el Presidente sentó una pauta de energía en la posición peruana frente a lo que había ocurrido, y luego ya ha dejado el tema en manos de la Cancillería, que es lo correcto, y esa energía se ha manifestado en la nota de protesta, que no conocemos, y luego el retiro del embajador”, señaló.

En declaraciones a La Hora N, Wagner agregó que esa energía del Jefe del Estado se reflejó en una expresión que puede ser dura, pero contundente: esto no se va a quedar así, porque hay pruebas contundentes.

El ex agente peruano ante la Corte de La Haya manifestó que si bien el pedido de satisfacciones del Perú se justifica plenamente, porque se ha violado la dignidad nacional, sería un error reducir las buenas relaciones que tienen Chile y Perú al caso del espionaje.

En ese sentido, refirió que se deben bajar los decibeles en esta controversia, y dejar que las Cancillerías de ambos países encuentren una solución efectiva a esta crisis.

“Tratar de evitar el reduccionismo, que lo único que hay en las relaciones entre Perú y Chile es el espionaje; no, la relación es más amplia, más compleja y más positiva, y más bien encontremos una solución efectiva a este asunto que satisfaga la dignidad nacional”, indicó.

Wagner comentó que ahora nadie se acuerda de los 50 mil kilómetros de mar ganados por Perú en la Corte de La Haya, y que Chile cumplió escrupulosamente el fallo, luego de un proceso de varios años, que ambos países llevaron con prudencia y respeto.

Pero además, manifestó que no se puede dejar de lado el intercambio comercial y económico, la integración de más de 150 mil peruanos en Chile, y las relaciones entre la ciudad peruana de Tacna y la chilena Arica, en la frontera sur.