Bogotá. El presidente de Colombia, Álvaro Uribe entregará el poder el sábado con la mayor popularidad de un mandatario colombiano por su lucha contra la guerrilla, pero podría convertirse en el mayor crítico y opositor de su sucesor Juan Manuel Santos, a quien respaldó en la campaña.

Después de ocho años de gestión y de enfrentar agudas controversias a nivel interno e internacional con su estilo temperamental, los analistas prevén que le será difícil y casi imposible guardar silencio sobre las actuaciones de Santos, quien ganó como candidato oficialista.

"Yo personalmente creo que él va hacerle oposición a Santos, que la luna de miel entre ellos va a durar muy poco, tienen el mismo proyecto político pero son dos estilos diferentes, dos equipos de Gobierno distintos y van a terminar confrontados", opinó el analista Jaime Castro.

Además de obligar a las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y al Ejército de Liberación Nacional (ELN) a replegarse a apartadas zonas montañosas y selváticas, Uribe ha sido elogiado por alentar una mayor inversión extranjera en un país que era considerado como un Estado fallido y conocido por el secuestro y el narcotráfico.

El mandatario, quien se retira con una popularidad de 75% y fue reelecto para su segundo mandato a través de una reforma constitucional, debilitó militarmente a las FARC con la muerte de importantes líderes.

Su estrategia de seguridad, apoyada por Estados Unidos, permitió reducir los asesinatos, las masacres, los secuestros y los ataques a la infraestructura económica.

Aunque Santos, un tecnócrata que goza del respaldo de los inversionistas y empresarios, ganó la presidencia como heredero político de Uribe, comenzó a marcar distancias de su antiguo jefe, con quien colaboró en el Gobierno como ministro de Defensa.

Algunos analistas prevén que el saliente presidente mantendrá un papel activo en la discusión política a nivel nacional, salvo que encuentre un cargo que ocupe su tiempo y su energía como la alcaldía de Bogotá, el segundo cargo más importante del país.

"El principal legado que deja Álvaro Uribe tiene que ver con el tema de la seguridad, ese es el disco duro de la gestión que cumplió y que se refleja principalmente en voluntad, en interés, en dedicación frente al combate que libró contra los llamados actores ilegales del conflicto", dijo Castro.

Castro sostuvo que Uribe, un abogado de 58 años, aplicó un modelo económico neoliberal en el que atacó los grupos armados ilegales pero no las causas de la violencia como la pobreza, el desempleo, la crisis de la salud y del sector agrario que continúan siendo la justificación de la lucha de la guerrilla.

Déficit social. El desempleo urbano en Colombia alcanzó en junio 12,8%, mientras que casi la mitad de los 44 millones de habitantes del país vive en la pobreza y sin acceso a salud, educación y vivienda.

Uribe reclama logros sociales en sus ocho años de Gobierno, incluso en su segundo período en el que fue sacudido por escándalos de corrupción y violaciones a los derechos humanos, aunque analistas aseguran que ese fue su punto débil.

"Afianzó políticas neoliberales a través de la confianza inversionista", dijo la analista Consuelo Ahumada de la Universidad Javeriana.

La experta afirmó que la política de seguridad obligó a las FARC a replegarse hacia las fronteras con Ecuador y Venezuela, lo que desató crisis diplomáticas con los gobiernos de Rafael Correa y Hugo Chávez.

Uribe ordenó en marzo de 2008 un bombardeo en una zona selvática de Ecuador, en la frontera con Colombia, en el que murió el líder de las FARC Raúl Reyes y 24 personas más, lo que provocó que Correa rompiera relaciones diplomáticas con Bogotá, situación que los dos países intentan restablecer lentamente.

Chávez rompió relaciones diplomáticas con Colombia en julio después de que Uribe denunció que importantes jefes de las FARC y el ELN se refugiaban en campamentos instalados en Venezuela, al parecer con la complacencia del Gobierno de Caracas.

El profesor de la Universidad Internacional de la Florida, Eduardo Gamarra, dijo que el principal logro de Uribe fue la mejora de seguridad que se mantendrá como política de Estado.

"Va a ser imposible que el nuevo presidente se divorcie de la política de seguridad democrática creada por Uribe, es un legado que se mantendrá y se respetará", sostuvo Gamarra.

Sobre el futuro político de Uribe, el analista previo que guardará distancia de Santos y respetará sus decisiones, aunque será un referente permanente.

"Es difícil cuando un presidente saliente es tan popular no inmiscuirse en lo que dice o hace quien lo reemplace, especialmente cuando haya problemas o crisis que se puedan desatar y en las cuales siempre va haber el referente histórico ¿qué hubiera hecho Uribe en esa circunstancia?", explicó.

Uribe no ha descartado ser candidato a la alcaldía de Bogotá, cargo que ganaría sin mayor dificultad, según los expertos.

"Yo le pido a Dios que me ayude a tener una buena actitud como ex presidente, le pido a Dios que me ayude a servir a Colombia de alguna forma hasta el último día de la vida", dijo el saliente mandatario a Reuters sobre su futuro político.