Bogotá. El presidente colombiano, Alvaro Uribe, rechazó el martes cualquier internacionalización de procesos de paz con la debilitada guerrilla izquierdista de su país pues eso le serviría para "tomar oxígeno", en medio de una disputa con Venezuela que tiene como centro a los rebeldes.

Bogotá y Caracas enfrentan su peor roce en más de dos décadas, pues acusaciones del Gobierno de Uribe de que su vecino da cobijo a líderes guerrilleros de las FARC y del ELN llevaron al Gobierno del presidente Hugo Chávez a romper los lazos diplomáticos.

Para Uribe, que entregará la presidencia el 7 de agosto tras dos períodos de Gobierno en los que ha confrontado política e ideológicamente con Chávez, el peligro está en que la guerrilla, a la que ha combatido duramente durante su mandato, reviva.

"Cuidado con aflojarle la nuca a la culebra, porque ella está medio dormida, pero si le aflojamos el pescuezo, vuelve a tomar oxígeno", dijo en un acto de despedida en el Ministerio de Defensa, haciendo uso de su habitual lenguaje metafórico.

La declaración del mandatario se produjo mientras el canciller venezolano, Nicolás Maduro, hace una acelerada gira por Sudamérica preparando el camino para presentar el jueves ante el bloque regional Unasur una propuesta para sentar las bases de un proceso de paz con Colombia.

El Gobierno de Chávez rompió relaciones diplomáticas con Colombia el jueves pasado en rechazo a denuncias de Bogotá ante la OEA de que Venezuela estaría tolerando la presencia de 1.500 guerrilleros en su territorio.

Bogotá pidió a la Organización de Estados Americanos (OEA) que mande una comisión internacional a Venezuela a verificar su denuncia y ha insistido en que su fin no es confrontar a su vecino sino acabar con la guerrilla izquierdista, con la que fuerzas de seguridad mantienen una guerra de décadas.

Cumplir normas internacionales. "Sólo demandamos de la comunidad internacional cumplir con las normas internacionales que nosotros cumplimos que son las de no albergar el terrorismo y combatirlo", puntualizó el presidente.

El Gobierno de Uribe, con la ayuda de su aliado Estados Unidos, ha debilitado a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y al Ejército de Liberación Nacional (ELN) -considerados terroristas por Washington y la Unión Europea- y ha logrado la desmovilización de rebeldes y el repliegue de esos grupos hacia lugares selváticos.

"Hay que concientizar al país que no nos van a engañar, nosotros sabemos cómo conducir los procesos de paz y ser generosos con 53.000 desmovilizados, pero sabemos que cuando la culebra del terrorismo siente que está asfixiada ahí mismo pide procesos de paz, para tomar oxígeno y volver a envenenar", alertó el mandatario.

"Muy hábiles cómo quieren internacionalizar la solicitud de oxígeno (...) ahora quieren internacionalizar la solicitud de que le levantemos la horqueta (horquilla) y en esa trampita no vamos a caer", explicó.

Uribe llamó a las fuerzas armadas a no aflojar en su lucha contra los rebeldes, cuya capacidad ha sido fuertemente mermada tras ocho años de política de mano dura.

Opositores y legisladores colombianos han reiterado llamados por una salida negociada al conflicto armado en la nación andina, pues consideran que la política de seguridad de Uribe no ha logrado pacificar al país.

Aunque Uribe afirma que los insurgentes han perdido casi la mitad de la capacidad que tenían al comenzar la década del 2000, aún tienen control de alejadas regiones donde, según el Gobierno, se nutren de la producción y el tráfico de drogas.