Georgetown. La salida de Ecuador de la petrolera estatal Petrobras no afecta las relaciones entre Brasilia y Quito, dijo este viernes el canciller brasileño, Celso Amorim, pese a que el Estado ecuatoriano tomó el control de las operaciones de la firma tras una negociación fallida.

Las declaraciones del funcionario fueron un día después de que Ecuador asumió el bloque que operaba Petrobras, luego de que la brasileña rechazara un nuevo contrato de prestación de servicios que permitía al país recibir la totalidad de la producción.

"No afecta en nada esta decisión", dijo Amorin a periodistas en el marco de la IV Cumbre de presidentes y jefes de Estado de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Ecuador, Brasil y la compañía son libres de tomar sus propias decisiones, agregó.

Petrobras no aceptó las condiciones del gobierno ecuatoriano para convertirse de actual socia a simple operadora del bloque 18, del que extrae un promedio de unos 19.300 barriles por día (bpd), por lo que entregará hasta en un plazo de 120 días sus operaciones a la pública Petroamazonas.

El presidente Rafael Correa, quien dice impulsar el socialismo del siglo XXI en el país, ha presionado al sector privado para aumentar los ingresos petroleros, claves para el financiamiento de la nación andina.

Esta semana Quito suscribió acuerdos con las chinas Andes Petroleum y PetroOriental, la italiana Eni, la estatal chilena ENAP y la española Repsol-YPF, tras dos años de duras negociaciones.