De acuerdo con el estudio elaborado por el Instituto de Estudios Avanzados de Administración (IESA) en Venezuela, es muy probable que se presente y acreciente el fantasma de prosperidad populista, aspectos que se han repetido en gobiernos totalitarios ante la desaparición de la figura que lo ejemplifica (como el caso del último gobierno de Perón).

El costo electoral en las últimas elecciones de 2012, representó el doble en comparación con el gasto manejado en el año 2006. Sin embargo, para el año 2006, la diferencia electoral entre Chávez y el segundo lugar fue de 25% y para estas elecciones de 2012, la diferencia fue de 11%.

Esto indica, que el costo electoral cada vez es más costoso. Al hacer una comparación de las reelecciones en Latinoamérica en los últimos 10 años, se evidencia que la última elección de Chávez presentó el menor nivel de diferencia electoral con su contendor con sólo 11%.

Entre algunos casos de ejemplo están la reelección de Cristina Fernández con 38% de diferencia, 33% de Rafael Correa, 25% de Alvaro Uribe, entre otros.

Ante todo este panorama, hay una correlación positiva importante entre los niveles de liquidez
monetaria y la percepción de la gestión de Chávez.

Desde el punto de vista financiero, no hay incertidumbre ante la situación de Chávez, ni hay
riesgo de inestabilidad política. Simplemente se cumplirá con lo dispuesto en la Constitución Nacional.

Los resultados de las Encuestas de DataAnálisis revelan opiniones de que si hay gobierno y no
se percibe el vacío de poder. La perspectiva de los venezolanos en referencia a Nicolás Maduro, se evidencia como líder del chavismo por 56% de los encuestados, luego del apoyo directo establecido por Chávez (el PSUV se percibe bajo una unión sólida); mientras, 70% de los encuestados establecen a Capriles como el líder de la oposición.

Luego de la muerte del primer mandatario, la revolución necesita hacer un evento electoral cercano, de manera de enlazar la candidatura de Nicolás Maduro con una opción de prologar el deseo y memoria de Chávez en su funeral. Existe un potencial emocional importante, ya que Nicolás Maduro no se percibirá como Nicolás Maduro, sino como “La prolongación del Gobierno de Chávez”.