La reciente prohibición que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso a la entrada de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana es imprudente y peligrosa para el orden mundial, dijeron expertos políticos.

El presidente Trump firmó el viernes una orden ejecutiva para imponer a una prohibición de 90 días a la entrada de nacionales de Siria, Irak, Libia, Yemen, Sudán, Somalia e Irán, además de prohibir por tiempo indefinido la entrada de refugiados sirios.

La decisión fue desaprobada ampliamente por los siete países en cuestión, por gobiernos occidentales como Canadá, Reino Unido, Alemania, Francia, Suecia, Suiza, Holanda y República Checa, así como por importantes organizaciones regionales y mundiales como la ONU, la Unión Europea y la Liga Arabe.

"Lo que Trump hizo es una medida imprudente que no refleja la verdadera política de Estados Unidos en este sentido", dijo Bashir Abdel-Fattah, experto político del Centro Al-Ahram de Estudios Políticos y Estratégicos de El Cairo.

Por su parte, Hassan Nafaa, un profesor de Ciencia Política de la Universidad de El Cairo, calificó de "extremista y racista" la prohibición de entrada y dijo que tendrá serios efectos a nivel regional e internacional.

El experto añadió que con la decisión, Trump desea probar que puede adoptar una política exterior contraria a la de sus predecesores y que puede convertir en acciones las promesas antimigratorias que hizo durante su campaña electoral.

"La decisión es criticada dentro y fuera de Estados Unidos. Todo el mundo condena esta decisión. De modo que considero que no formará una tendencia general de la política de Trump", dijo Abdel-Fattah a Xinhua.

Después de las protestas generalizadas en aeropuertos de Estados Unidos, un tribunal federal de Nueva York emitió un permiso de estadía de emergencia para todos los refugiados dentro del país o en tránsito con una visa válida de Estados Unidos, lo que desafía las deportaciones conforme a la orden de Trump.

En respuesta a las restricciones de Trump, Sudán llamó a consultas al encargado de negocios de Estados Unidos en Jartum para protestar por la prohibición e Irán tomó una medida similar y describió la orden como "un gran regalo para el extremismo" y una "abierta afrenta al mundo musulmán".

Aunque no ha habido declaraciones oficiales por parte de los líderes egipcios, un importante legislador del Comité de Relaciones Exteriores del Parlamento dijo a un diario local que la decisión de Trump no sólo contribuirá al combate al terrorismo, sino que también conducirá a crecientes niveles de extremismo en todo el mundo.

"La decisión de Trump es alarmante, enfurecerá a las personas de los siete países pertinentes y conducirá a más enfrentamientos", dijo el legislador egipcio Tarek al-Khouli, quien exhortó al presidente estadounidense a reconsiderar tales medidas para no contribuir al caso mundial.

Por su parte, Hassan Nafaa, un profesor de Ciencia Política de la Universidad de El Cairo, calificó de "extremista y racista" la prohibición de entrada y dijo que tendrá serios efectos a nivel regional e internacional.

Nafaa lamentó que la prohibición involucre a millones de personas que no tienen nada que ver con el terrorismo, sino que sólo pertenecen a los Estados en donde crece el terrorismo por algunas razones.

"Uno de estos países es Irak, en donde la agresiva guerra emprendida por Estados Unidos es la principal causa del terrorismo predominante", dijo y advirtió que "si el presidente de la mayor potencia mundial sigue adoptando este tipo de comportamiento, dejará perplejo todo el orden mundial".