Washington. Mitt Romney sobrevivió a otra experiencia de campaña cercana a la muerte, pero una estrecha victoria en Ohio y otros cinco estados en el "Súper Martes" de Estados Unidos no ayudó a despejar las dudas en torno al frágil favorito para la nominación presidencial republicana.

El reñido triunfo de Romney sobre Rick Santorum en la disputa de Ohio fue apenas suficiente: lo acercó un paso más a la nominación republicana y evitó un dramático recambio en la carrera para decidir quién enfrentará al presidente demócrata Barack Obama en las elecciones del 6 de noviembre.

Pero el breve margen en Ohio y las decisivas derrotas en el sur demostraron que Romney no está logrando su objetivo de atraer a los conservadores, los cristianos evangélicos y los trabajadores, en una competencia que seguramente durará hasta fines de abril o más.

Por otro lado, las próximas semanas quizás no le traigan buenas noticias. La próxima primaria es un caucus el sábado en el conservador estado de Kansas, donde se prevé que Santorum -un conservador social que enfatiza su fe católica- tendrá un buen resultado.

El martes 13, la campaña se traslada a la conservadora región del sur, donde Romney, ex gobernador Massachusetts, no ha tenido buenos desempeños. Misisipi y Alabama celebran primarias ese día.

La última vez que Romney pareció listo para definir la carrera, luego de su victoria del 31 de enero en Florida y del 4 de febrero en Nevada, los triunfos de Santorum en Misuri, Colorado y Minesota días después descarrilaron su impulso y generaron incertidumbre.

Los resultados del martes dieron a los rivales de Romney una razón para seguir en carrera: Santorum, ex senador de Pensilvania, ganó Oklahoma, Tennessee y Dakota del Norte, mientras que Newt Gingrich, ex presidente de la Cámara de Representantes, triunfó en Georgia.

Sin embargo, Romney sigue consiguiendo apoyo entre los delegados estatales, a los que necesita para obtener la nominación. De algún modo se ha convertido en un boxeador que no puede vencer por nocaut, pero que de a poco va ganando su pelea por puntos.

"La buena noticia para Romney es que sigue siendo el favorito", dijo el republicano Dan Schnur, colaborador de la fallida campaña presidencial de John McCain en el 2000. "La mala noticia es que las dudas en relación a su candidatura sólo están aumentando", agregó.

Además de Ohio, Romney ganó en Massachusetts, Vermont, Virginia, Alaska e Idaho, consolidando su liderazgo en la carrera por los 1.144 delegados del partido necesarios para obtener la nominación.

Pero los sondeos de boca de urna en Ohio mostraron que Romney, un ex empresario de capitales privados, no aumentó su apoyo entre los votantes de clase trabajadora y conservadores a pesar de su esfuerzo por reorientar el foco hacia la economía y la creación de empleo.

Apenas el 22 por ciento de los votantes de Ohio opinó que Romney es el candidato que mejor entiende sus problemas, en comparación con el 31 por ciento que eligió a Santorum.

Romney también perdió frente a Santorum entre los votantes que ganan menos de 100.000 dólares al año y los que se describieron como muy conservadores. Tuvo un desempeño levemente mejor entre los conservadores cuando ganó Florida hace un mes y Michigan la semana pasada.

Gana en momentos clave. En Ohio, Romney demostró una vez más que gana cuando está entre la espada y la pared.

Cuando enfrentó una disputa crítica durante la campaña -en Florida, Michigan y Ohio-, logró sacar provecho de su experiencia financiera y organizativa para recuperar el comando de la carrera.

En Ohio, Romney y el grupo independiente "Super PAC" superaron económicamente a Santorum 4 a 1, atacando al ex senador con avisos negativos que ayudaron a borrar una ventaja de dos dígitos que llevaba en el estado.

El equipo de Santorum se consoló logrando una disputa reñida a pesar de su desventaja económica. Pero analistas dijeron que Romney, pese a sus dificultades para ganarse al electorado conservador del partido, hizo lo que tenía que hacer.

"¿Cómo se ganan campañas? Recaudando dinero y siendo organizado", afirmó el encuestador republicano Steve Mitchell. "Está ganando duras batallas en estados que van a ser importantes en la elección general", añadió.

La última vez que Romney pareció listo para definir la carrera, luego de su victoria del 31 de enero en Florida y del 4 de febrero en Nevada, los triunfos de Santorum en Misuri, Colorado y Minesota días después descarrilaron su impulso y generaron incertidumbre.

Romney espera evitar una situación similar el 20 de marzo, cuando enfrente otra disputa en la región centro-oeste con Santorum en Illinois, donde se volverá a poner a prueba su capacidad de atraer a la clase trabajadora.

"Para Romney, una victoria es una victoria", sostuvo el encuestador de Quinnipiac Peter Brown. "Terminar en un cercano segundo puesto en Ohio es bueno para Santorum, pero el segundo es el segundo. ¿Cuál es el argumento para sus donantes? '¿Puedo quedar segundo cerca?'", ironizó.