Río de Janeiro/Brasilia. La candidata presidencial favorita de Brasil Dilma Rousseff podría elegir un gabinete de ministros pragmáticos, en los que los inversionistas confían, y que favorecen ampliamente la disciplina fiscal.

Un gabinete de esas características aliviaría los temores de que la candidata guíe a la mayor economía de América Latina hacia la izquierda.

Con Rousseff reteniendo una dominante ventaja en las encuestas antes de las elecciones del 3 de octubre, la capital Brasilia hierve de conjeturas sobre quién obtendrá puestos clave en el gobierno de la ex jefa de gabinete del actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.

El gabinete se asemejará al de Lula, indican analistas y fuentes cercanas a Rousseff, compartiendo su preferencia por un fuerte rol estatal en áreas clave como economía, energía e infraestructura.

Aunque el gasto público será controlado, el nuevo gobierno no hará reducciones acordes al mercado, en momentos en que la economía brasileña -camino a crecer 7,5% este año- necesita urgentemente nuevas inversiones en caminos, puertos y energía.

Rousseff probablemente reclutará a dos hombres considerados cruciales por los inversionistas para mantener a raya el gasto público y los elementos izquierdistas del Partido de los Trabajadores.

Antonio Palocci, ministro de Economía de Lula durante tres años hasta que renunciara por un escándalo sexual y de sobornos en el 2006, ha regido la campaña de Rousseff y se cree ampliamente que tendrá un papel influyente en el nuevo gobierno.

Como arquitecto de las reducciones de presupuesto y de deuda que ayudaron a bajar la inflación e impulsar el crecimiento en los primeros años del mandato de Lula, el médico de 49 años es considerado crucial para tranquilizar a los mercados respecto a Rousseff, quien militó en la izquierda.

La otra figura clave es Luciano Coutinho, el respetado jefe de BNDES, el banco estatal de desarrollo. Coutinho fue profesor de economía de Rousseff, y algunas fuentes indican que es el favorito para ser ministro de Economía.

Plan de gobierno. "Mientras sean parte de la mezcla, nos ayudará a todos a dormir más tranquilos durante la noche", dijo Nick Chamie, encargado global de mercados emergentes de RBC Capital Markets.

Lo que sigue sin saberse es cómo se repartirán los puestos clave, algo que podría determinar qué tan fuertemente avanza Rousseff para combatir el creciente temor de los mercados sobre amplios gastos gubernamentales.

Se espera que la candidata mejore la remendada infraestructura brasileña y desmantele los obstáculos burocrátricos para que el crecimiento sea una prioridad, moviéndose rápidamente para nombrar cargos como ministerios de Minas, Energía y Transporte bajo el control de su partido.

"En mi visión, hay una meta clara en la mente de Dilma Rousseff, invertir para mejorar la infraestructura del país", dijo Alexandre Marinis, un analista económico y político de la consultora Mosaico en Sao Paulo.

"La otra meta es seguir lo que hizo Lula", agregó.

Con el favor de Wall Street, Palocci tendría un memorable regreso tras abandonar el gobierno en desgracia cuatro años atrás, desatando una caída de la divisa brasileña. Pero algunos analistas preven que los escándalos que aún lo rodean podrían indicar que Rousseff preferirá mantenerlo alejado.

La candidata y el Partido de los Trabajadores también están preocupados por entregarle mucho poder a Palocci, según señalan algunas fuentes.