Ciudad de México. Detrás de un nuevo intento por ser presidente de México, Andrés Manuel López Obrador tiene un andar de cuatro décadas en la política mexicana desde que incursionó de veinteañero siguiendo a un poeta que se postuló al Senado.

Ahora, con 64 años de edad y convertido en el líder opositor mexicano, López Obrador encarará el próximo 1 de julio por tercera ocasión consecutiva una elección en busca de la Presidencia y, de paso, llevar a la izquierda por primera vez al poder en la historia del país.

Conocido por su acrónimo AMLO, el político nació en noviembre de 1953 en un pequeño poblado de la municipalidad de Macuspana, en el estado de Tabasco (sureste), como primogénito de siete hijos de un matrimonio de comerciantes.

El camino que ahora lo tiene en la carrera presidencial inició luego que estudió Ciencias Políticas y Administración Pública en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en la Ciudad de México, donde conoció a Carlos Pellicer, uno de los más destacados poetas mexicanos del siglo 20 y también tabasqueño.

Pellicer lo llevó a su campaña cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRI) lo postuló como candidato a senador de Tabasco en la elección de 1976.

En una entrevista con el semanario "Proceso", el ahora candidato del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) dijo que el vínculo entre los dos fue un fideicomiso que Pellicer preparaba para atender comunidades chontales, un grupo de origen maya en Tabasco.

Sus adversarios políticos lo comparan con personajes controvertidos, como el ex presidente venezolano Hugo Chávez, y aseguran que llevaría a México por la ruta de crisis económica e inflación que ese país atraviesa.

El poeta murió en febrero de 1977 a los 80 años, apenas meses después de ganar el escaño, pero el proyecto que planeaban llevó a que López Obrador fuera nombrado ese año director del Instituto Nacional Indigenista en Tabasco.

"Pellicer tuvo mucho que ver con mi formación política y con mi vida pública", dijo a la publicación en 2002.

En las comunidades del trópico mexicano promovió medidas como la mejora de cultivos y a cambio aprendió la organización de los indígenas para decidir en asambleas, una lección que ha dicho que lo marcó.

Entró de lleno en la vida política de su estado cuando coordinó la campaña del candidato a gobernador del PRI a Tabasco en 1982 y, tras la elección, se convirtió en el dirigente del partido en la entidad.

Sin embargo, salió de las filas del PRI y se unió a un movimiento impulsado por otros ex personajes de ese partido para hacerle frente en los comicios generales de 1988, en los cuales participó como candidato a gobernador.

Perdió la votación, al igual que en un segundo intento en 1994, ya como abanderado del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) que nació producto del movimiento contra el PRI seis años atrás.

 

La derrota electoral lo hizo ganar notoriedad a nivel nacional porque encabezó protestas y marchas hacia la principal plaza de la capital del país, acusando fraude en las urnas por parte del candidato oficialista.

Para 1996 se había hecho ya del liderazgo nacional del PRD y consiguió que el joven partido ganara la gubernatura de varios estados, escaños en el Congreso y el gobierno de la Ciudad de México.

Justo la capital del país se convirtió en su mayor trampolín político cuando en 2000 se alzó con la victoria para gobernarla por seis años, periodo en que consiguió la simpatía de los citadinos porque viajaba en auto compacto o el Metro e iniciaba sus jornadas diarias a las 6 de la mañana.

Además de austeridad, puso en práctica otras ideas que lo acompañaban, como una política social que implementó una inédita pensión mensual a los ancianos o la toma de decisiones por plebiscito.

"La justicia es darle más al que tiene menos. Tienes que darle la mano al que se queda atrás para que se empareje y que caminemos todos juntos", declaró en una reciente entrevista para la televisora Tv Azteca.

Cristiano de religión "en el sentido más amplio", como suele decir, López Obrador se describe como un luchador social terco y "medio obcecado" en permanente cruzada contra la corrupción, proclamando que no puede haber "gobierno rico con pueblo pobre".

Sus adversarios políticos lo comparan con personajes controvertidos, como el ex presidente venezolano Hugo Chávez, y aseguran que llevaría a México por la ruta de crisis económica e inflación que ese país atraviesa.

Para el politólogo del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Carlos Bravo Regidor, AMLO es un político de izquierda conservadora heredero del nacionalismo popular que enarboló el PRI tras ser fundado, en 1929, con las reivindicaciones sociales de la Revolución mexicana de inicios del siglo pasado.

 

"Lo interesante es que él se ha convertido en una figura a través de la cual el nacionalismo revolucionario pasó de ser la ideología oficial a convertirse en una ideología de oposición contra lo que se denominó, a partir de los ochenta, el giro neoliberal", explicó en entrevista.

En su primer elección a la presidencia, en 2006, perdió por un estrecho margen ante el candidato del derechista Partido Acción Nacional (PAN), entonces en el poder, pero acusó que "robaron" la elección y organizó protestas que por semanas paralizaron el centro de la capital.

La segunda contienda, en 2012, la ganó el candidato del PRI y actual presidente, Enrique Peña Nieto, y tras esos comicios López Obrador optó por dejar el PRD y fundar Morena.

Ahora, en su tercer intento, camina como el favorito de los sondeos frente a los dos abanderados de las coaliciones encabezadas por el PRI y el PAN, entre otros factores, porque cuenta con la simpatía de jóvenes a pesar de que es el candidato de mayor edad.

"Los jóvenes tienen una profunda desilusión del modelo económico actual... Antes las crisis eran más fuertes, pero ahora un estudiante para ganar lo mismo que hace seis años debe tener dos empleos," dijo a Xinhua el especialista en economía y fundador de la Cátedra México-China de la UNAM, Simón Levy.

López Obrador asegura que si gana seguirá viviendo en la casa que comparte con su esposa, Beatriz Gutiérrez, con quien se casó tras quedar viudo hace 15 años, en el sur de la capital del país, pero en caso de perder se retirará a su finca en el sureste mexicano.

Apasionado del beisbol desde que lo practicaba de niño en su pueblo, el líder opositor está, 42 años después de que comenzó su carrera, a la espera de batear un cuadrangular que lo lleve a la Presidencia o recibir su tercer strike.