Berlín. La canciller alemana, Angela Merkel, mantuvo este domingo su plan para imponer un gravamen a los proveedores de energía nuclear, enfrentando a su coalición contra la industria en un turbulento regreso tras el receso estival.

El impuesto a la energía nuclear es uno de los varios temas conflictivos que enfrenta Merkel, quien ha fracasado en capitalizar la fuerte recuperación de la mayor economía europea para aumentar el apoyo a sus reformas, incluyendo las reducciones de presupuesto y una reestructuración a las fuerzas armadas.

Merkel dijo estar abierta a una suspensión del servicio militar obligatorio en Alemania, tema de candente debate dentro de su coalición.

Merkel espera que el impuesto a la energía nuclear recaude 2.300 millones de euros anuales, como parte de un plan de austeridad de 80.000 millones de euros que está determinada a sacar adelante y que podría fijar el ejemplo a seguir para otros países de la zona euro.

"Propusimos un impuesto", dijo Merkel a la emisora televisiva ZDF en su primera gran entrevista desde su receso en el verano boreal.

"Mientras no exista otra propuesta en la mesa, el impuesto se mantiene", agregó.

Merkel defendió el plan de impuestos después de que líderes industriales y miembros de su partido demócrata-cristiano (CDU) aumentaron la presión sobre ella el viernes, a fin de que descarte la iniciativa.

Merkel, que fue ministra de medio ambiente del gobierno de Helmut Kohl, dijo a ZDF que su gobierno estaba en conversaciones con las empresas de energía sobre otras posibles propuestas, pero señaló que aún no ha visto ningún plan alternativo.

Pese a que el impuesto nuclear es parte de una consolidación presupuestaria, el gobierno de centroderecha de Merkel también se prepara para revelar sus planes energéticos a largo plazo para fines de septiembre.