La Constitución alemana no establece límites a la duración del mandato de un canciller. Esto no convierte a Alemania, en modo alguno, en una excepción dentro de Europa, donde solamente el jefe de Estado francés tiene un tope máximo de ocho años al frente del Gobierno.

En el Viejo Continente predominan los sistemas de gobierno parlamentarios, lo que significa que los cancilleres o primeros ministros no son elegidos directamente por la ciudadanía. Sin embargo, a través del voto de los congresistas, los electores tienen influencia directa sobre quién finalmente asumirá el poder, pues es el Parlamento el que elige al jefe de Gobierno. Para ello, en Alemania debe haber una mayoría absoluta.

No existe una carencia democrática al no poner límites a las reelecciones, opina el politólogo Frank Decker. "En los sistemas de gobierno parlamentarios el sistema se regula por sí mismo, por lo que no se necesitan restricciones temporales a los mandatarios”, dice el experto. En cualquier momento el jefe de Gobierno puede ser sacado de su puesto, explica. En concreto, puede ser derrocado por medio del llamado "voto de confianza” del Parlamento.

"Siempre reelegido”. La experiencia confirma la apreciación del experto. Como ejemplo está el caso de Italia, que en los últimos 70 años ha tenido más de 20 líderes al frente de más de 60 gobiernos distintos, mientras que en el mismo período Alemania ha contado con ocho cancilleres con 23 gabinetes diferentes. Que en Alemania un canciller, como Helmut Kohl y eventualmente también Angela Merkel, llegue a estar 16 años en el mando es una excepción incluso a nivel europeo.

Aun cuando se trata de mandatos excepcionalmente largos, Decker -que trabaja en la Universidad de Bonn- no ve posible una comparación entre el caso germano y los regímenes africanos donde el mismo mandatario está más de 30 años en el poder. "A primera vista parecen situaciones comparables, pero Helmut Kohl ya respondió bien esta pregunta. Cuando su período como canciller empezó a acercarse al récord de Otto von Bismarck, que estuvo 19 años en el poder, Kohl dijo que ‘a diferencia de Bismarck, yo siempre he sido elegido por la gente'”. Estos largos períodos al mando en Alemania y otros países de Europa bajo regímenes parlamentarios responden al hecho de que el jefe de Gobierno siempre ha sido confirmado en el cargo tras el término de cada período legislativo, dice el especialista.

Estados Unidos: máximo dos períodos. En los sistemas presidenciales, como por ejemplo los que imperan en América, períodos de mando extensos no son la norma. En estos casos, el presidente es elegido directamente por el pueblo, de forma independiente al voto por los parlamentarios, y en la mayoría de los casos puede estar un máximo de dos períodos en el poder.

Que en Estados Unidos exista un límite de tiempo de ocho años se debe a un "accidente histórico”, dice Frank Decker. "El primer presidente fue George Washington, quien tras dos períodos decidió dejar el cargo. Y sus sucesores han seguido este modelo. Franklin D. Roosevelt rompió esa tradición durante la Segunda Guerra Mundial cuando en 1941 se presentó por un tercer período. Después de eso, se limitó el período a ocho años en la Constitución del país.

También en Alemania hay voces que apoyan la introducción de un límite para los mandatos. Por ejemplo eso pide el politólogo Frank-Rudolf Korte, de la Universidad de Duisburg-Essen, quien piensa que la canciller Merkel debería evitar ir a la reelección y que los cancilleres deberían permanecer en sus cargos como muchos dos períodos legislativos. "Los partidos y los electores se evitarían a candidatos cansados o luchas de sucesión indignas”, escribió el especialista en la revista germana Focus.