Rangun. Myanmar celebró este domingo sus primeras elecciones en 20 años bajo estrictas medidas de seguridad, un proceso que garantiza la victoria a los partidos apoyados por militares pero que también acercaría a la política parlamentaria a uno de los Estados más oprimidos de Asia.

La televisión estatal no mencionó las elecciones hasta cuatro horas después del cierre de las urnas, y emitió imágenes del gobernante militar, Than Shwe, emitiendo su voto. Los resultados podrían ser dados a conocer dentro un día o más. Testigos reportaron baja concurrencia e irregularidades.

El planeado fin del Gobierno militar, lleno de reglas complejas que obstaculizaron la participación de partidos pro democracia, entró en la última etapa de una carrera disputada mayormente por dos poderosas facciones ligadas al régimen que compiten casi sin oposición.

Muchos birmanos que se abstuvieron de votar dudaban que las elecciones logren alterar el status quo, en un proceso que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el secretario del Exterior británico, William Hague, describieron como defectuoso y "ni libre ni justo", señalaron comunicados.

"Significa el retorno al poder de un régimen brutal que ha saqueado los recursos de la nación y mostrado amplios abusos de los derechos humanos, incluyendo detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, violaciones y tortura", dijo Hague.

Algunos residentes de Rangún llenaron las pagodas en vez de votar. En Haka, capital del estado Chin que bordea India y Bangladesh, más gente asistió a la iglesia que la que emitió votos, dijeron testigos.

La votación no pondrá fin a las sanciones de Occidente, pero podría reducir el aislamiento de Myanmar en Asia en momentos en que la vecina China ha incrementado sus inversiones en gas natural y otros recursos en la ex colonia británica, antiguamente conocida como Birmania.

En Rangún, policías antidisturbios armados hacían guardia en centros de votación casi vacíos o patrullaban las calles en convoyes de camiones militares, como parte de una campaña que incluye la prohibición de cobertura de la prensa extranjera o la presencia de supervisores electorales externos.

Internet casi no funcionaba en el país, afectada por repetidas caídas que se cree habrían sido organizadas por la junta militar para controlar el flujo de información. Fallas en la red eléctrica en Rangún también redujeron la asistencia temprana a las urnas.

Esta es la primera votación en el país desde 1990, cuando candidatos pro democracia se impusieron ampliamente en un resultado ignorado por los gobernantes militares de Myanmar.