Dubai. Arabia Saudita fue respaldada este lunes por sus aliados suníes en una creciente disputa diplomática con Irán, un conflicto que marca una profundización de las divisiones sectarias en todo Oriente Medio tras la ejecución de un prominente clérigo chií por parte de Riad.

Bahréin y Sudán anunciaron la suspensión de todos sus lazos con Irán, siguiendo la decisión tomada por Riad el día anterior. El ministro de Relaciones Exteriores saudí, Adel al-Jubeir, reveló a Reuters que su país cortará el tráfico aéreo y las relaciones comerciales con su rival chií.

El canciller culpó a las "políticas agresivas" de Irán de la medida diplomática, en alusión a los años de tensiones que llegaron a un punto álgido en la noche del sábado, cuando manifestantes iraníes asaltaron la embajada saudí en Teherán.

Emiratos Árabes Unidos (EAU), hogar de cientos de miles de iraníes, disminuyó parcialmente el nivel de sus vínculos con la república islámica, pero los otros países árabes del Golfo -Kuwait, Qatar y Omán- se mantenían al margen de la disputa.

Irán acusó el lunes a Arabia Saudita de utilizar el ataque a su embajada como una "excusa" para romper relaciones y agudizar las tensiones sectarias, después de que chiíes en varias partes del mundo condenaron la ejecución del clérigo Nimr al-Nimr por orden de Riad.

La disputa amenaza con descarrilar los esfuerzos para poner fin a cinco años de guerra civil en Siria, donde Arabia Saudita y otras potencias árabes del Golfo Pérsico apoyan a los grupos rebeldes que luchan contra el presidente Bashar al-Assad, que es respaldado por Irán.

El domingo por la noche, un hombre fue abatido a tiros en la Provincia Oriental de Arabia Saudita, en respuesta a una emboscada armada contra efectivos de seguridad locales. En tanto, dos mezquitas suníes en la provincia Hilla de Irak, de mayoría chií, fueron blanco de ataques con bomba.

Los precios del petróleo se dispararon durante las operaciones en Europa mientras los dos grandes exportadores de petróleo intercambiaban insultos, pero caían más tarde ante la evidencia sobre la debilidad económica en Asia.

Las bolsas en Oriente Medio sufrieron fuertes bajas, especialmente el mercado de Qatar, que cayó más de un 2,5% porque la preocupación por la crisis geopolítica.

Preocupación mundial. China, un importante importador de petróleo, declaró estar "muy preocupada" por los hechos, en una inusual intervención en los asuntos diplomáticos de Oriente Medio. Estados Unidos y Alemania llamaron a actuar con mesura, mientras que Rusia se ofreció para mediar y ayudar a poner fin a la disputa.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo al canciller saudita que la decisión de Riad era "extremadamente preocupante", según un portavoz del organismo. Stephane Dujarric dijo además que Ban habló con el canciller iraní, Mohammad Javad Zarif, el domingo, y que instó a ambos ministros a "evitar cualquier acción que pueda exacerbar más la situación".

La disputa amenaza con descarrilar los esfuerzos para poner fin a cinco años de guerra civil en Siria, donde Arabia Saudita y otras potencias árabes del Golfo Pérsico apoyan a los grupos rebeldes que luchan contra el presidente Bashar al-Assad, que es respaldado por Irán.

Sin embargo, analistas dijeron que los temores de una ruptura sectaria en todo Oriente Medio eran prematuros y que el quiebre en las relaciones entre Riad y Teherán podría ser más un síntoma de viejos conflictos que la evidencia de otros nuevos.

"El hecho de que Emiratos Árabes Unidos no estuviese dispuesto a cortar completamente los lazos con Irán, a pesar de la cercanía de sus relaciones con Arabia Saudita, muestra la dificultad que tendrán los saudíes para tratar de aislar a Irán", dijo Julien Barnes-Dacey, un alto cargo en el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.

Tras la indignación de comunidades chiíes en todo el mundo por la ejecución de al-Nimr, el canciller saudí acusó a Irán de crear "células terroristas" entre la minoría chií del reino.

Arabia Saudita ejecutó a Nimr y a otros tres chiíes acusados de terrorismo el domingo, junto a decenas de yihadistas suníes. Irán declaró que el religioso chií era un "mártir" y advirtió a la familia gobernante Al Saud sobre una "venganza divina".