Argelia prometió este jueves acabar con el estado de emergencia que dura ya 19 años y dar más libertades políticas, concesiones destinadas a frenar una serie de revueltas que recorren el mundo árabe.

El anuncio de la nación norteafricana exportadora de energía se produjo tras la presión de opositores del gobierno, algunos de ellos inspirados en los disturbios de Egipto y Túnez, que pidieron el fin de los poderes de emergencia y están planeando una protesta en la capital el 12 de febrero.

El gobierno había alegado la necesidad de poderes extraordinarios bajo el estado de emergencia para luchar contra los activistas islamistas vinculados con Al Qaeda pero la insurgencia ha disminuido, lo que ha abierto un debate público sobre si esos poderes están aún justificados.

El levantamiento del estado de emergencia se producirá en un "futuro muy próximo", dijo la agencia de noticias oficial argelina APS citando al presidente Abdelaziz Buteflika en una reunión con sus ministros.

Buteflika dijo que el gobierno debería adoptar nuevas medidas para promover la creación de trabajos, un guiño al problema de desempleo que es particularmente grave entre los jóvenes argelinos, y que ayudó a desencadenar el levantamiento popular en Túnez.

Pluralismo. El presidente argelino también ordenó que la televisión nacional y emisoras de radio - que están controladas por el Estado y apenas difunden opiniones disidentes -den espacios a todos los partidos políticos.

"Es un paso en la dirección correcta", dijo el analista político Mohamed Lagab sobre los cambios propuestos. "Demuestra que Buteflika ha comprendido lo delicada que es la situación", apuntó.

Sin embargo, Buteflika dejo claro que habría un límite a las nuevas libertades políticas. Manifestaciones restringidas en la capital seguirían en vigor después de suspenderse el estado de emergencia, señaló.

Buteflika, quien tiene 73 años y lleva tres mandatos como presidente, envió una advertencia a los grupos de la oposición.

"La libertad no debe terminar en una situación en la que haya cosas fuera de control o anarquía, que ya ha costado tanto a la querida Argelia", dijo.

El estado de emergencia se introdujo en 1992, poco después de que las autoridades anulasen unas elecciones legislativas que un partido islamista radical estaba a punto de ganar.

Eso llevó a casi dos décadas de conflicto armado entre los insurgentes islamistas y las fuerzas de seguridad y a la muerte de unas 200.000 personas, un enfrentamiento del que el país , un gran productor de petróleo y gas, se está aún recuperando.

No hay indicios de que el final del estado de emergencia signifique el regreso de los partidos islamistas prohibidos hace dos décadas.