Buenos Aires. El fracaso de la Iglesia Católica para frenar el proyecto de matrimonio entre personas del mismo sexo en Argentina muestra a clérigos que fueron alguna vez poderosos perdiendo su influencia en América Latina, donde crece la presión para una legislación más liberal.

La nueva ley, que permite a parejas homosexuales casarse y adoptar niños, fue aprobada la semana pasada para el festejo de cientos de parejas gays congregadas fuera del Congreso pese a la oposición de la jerarquía eclesiástica, que llamó a las familias de homosexuales "perversas".

"No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios", dijo el cardenal Jorge Bergoglio, el líder de la Iglesia en Argentina, en una carta enviada antes del voto, pidiendo a los legisladores que rechacen el proyecto.

Ciudad de México y Uruguay enojaron a la conservadora jerarquía católica cuando aprobaron leyes similares el año pasado, y es probable que se aprueben leyes más liberales en temas sociales en el resto de la región.

El presidente chileno, Sebastián Piñera, prometió dar más derechos a parejas del mismo sexo, y Dilma Rousseff, una de las principales candidatas a presidente en Brasil, dijo que está a favor de la legalización del aborto en un país que tiene la mayor población católica del mundo.

"Evidentemente hay un proceso de pérdida de presencia y de incidencia en la toma de decisiones políticas que se vería como un proceso de secularización", dijo Ana María Bidegain, profesora de religión en la Universidad Internacional de Florida.

"La feligresía, aunque sigue católica y sigue creyendo en cosas fundamentales, (...) no acepta lo que tiene que ver con la moralidad (de la Iglesia)", agregó.

Según la profesora, los clérigos han perdido influencia, entre otras razones, porque la mayoría de los latinoamericanos hoy viven en zonas urbanas donde la gente tiene "su manera" de vivir el catolicismo, y también debido a los altamente publicitados escándalos de abuso sexual de sacerdotes en el mundo.

¿Efecto dominó? La extensión de derechos a homosexuales y otras legislaciones sociales abordadas por políticos de la región sugieren que los latinoamericanos están siendo más liberales en contraste con las reglas inquebrantables de la Iglesia respecto a la libertad sexual, anticonceptivos y el aborto.

"Esperamos que sí, que esto va a llevar a otros países en la región a hacer lo mismo (...) A veces hay un miedo de ser el primero, pero eso es lo que hemos hecho en Argentina, hemos abierto el camino", dijo César Cigliutti, presidente de la asociación gay argentina CHA.

Para el diputado socialista Ricardo Cuccovillo, la influencia que la Iglesia Católica todavía tiene sobre algunos parlamentarios del país es porque "todavía no entienden que la Iglesia cumplirá su rol en el campo de lo que es la fe y los legisladores tienen que cumplir el rol en el campo de la democracia".

Destacó que muchas naciones de América Latina fueron gobernadas por regímenes militares opresivos que tuvieron fuertes lazos con la Iglesia hasta fin de la década de 1970, y que la región está puliendo lentamente sus credenciales democráticas y alejando a la Iglesia de la política.

"Así como algunos han avanzado en algunos otros aspectos, nosotros avanzamos en el aspecto de los derechos de los homosexuales, así nos vamos complementando en la región. Creo que sí, en este caso particular va a ser un efecto arrastre", agregó.

La posibilidad de que otros países de América Latina sigan la tendencia de Argentina parece haber puesto en guardia a los clérigos.

El arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, pidió a políticos la semana pasada que dejen de lado el tema de derechos de homosexuales ante las elecciones regionales de octubre.

"Argentina tiene un mal equipo de fútbol. Argentina tiene un mal entrenador, como (Diego Armando) Maradona. Yo creo que no hay que imitar esas partes de Argentina", dijo a medios peruanos.