Buenos Aires, Xinhua. El ministro argentino de Defensa, Arturo Puricelli, se declaró responsable del diseño de ruta que seguiría el buque escuela argentino "Libertad", retenido a principios de este mes en el puerto Tema, de Ghana, para presionar al gobierno argentino el pago de US$370 millones.

A unas horas de que llegaran al país en una aeronave de Air France 279 de los integrantes de la tripulación del buque insignia argentino, Puricelli admitió en un comunicado oficial que la planificación del viaje del buque fue responsabilidad de su despacho.

Señaló que agregar Ghana como escala en el viaje de instrucción de referencia fue "una decisión estratégica de acercamiento político" del país sudamericano con Africa.

El funcionario desligó del incidente a la Cancillería que conduce Héctor Timerman y al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

Dijo que ambos carecen de responsabilidad alguna en el frustado viaje que no pudo completarse porque "yo apruebo el itinerario" de la Fragata "Libertad".

Los marinos argentinos junto con numerosos invitados iberoamericanos que desde el pasado 2 de octubre hasta la víspera permanecieron en Ghana, llegaron a bordo del vuelo 4140 de Air France al aeropuerto internacional de Ezeiza, unos 20 kilómetros al sudoeste de Buenos Aires, a las 00:08, hora local (0308 GMT), provenientes de Accra.

El caso de la embarcación embargada por la Justicia de Ghana fue denunciado por el canciller Timerman ante el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki Moon, y en el seno del Consejo de Seguridad de ese organismo multilateral. Pero la gestión diplomática no derivó en éxito alguno.

Los militares repatriados, tras cumplir los trámites aduaneros de rigor, salieron por la terminal "C" de la aeroestación donde se reencontraron con sus familiares y allegados, en medio de escenas de emoción.

En Ghana quedó un contingente de 44 marinos para el mantenimiento de la nave insignia de la Armada Argentina, retenida por la Justicia del país africano, que hizo lugar a un reclamo de acreedores que exigen a Buenos Aires el pago de 370 millones de dólares por títulos en cesación de pagos desde diciembre de 2000.

La repatriación se concretó en un Boeing 777 que Argentina rentó a Air France dado que, según Marcelo Recalde, presidente de la empresa de bandera Aerolíneas Argentinas, "no tenía aviones disponibles" y "no por temor a nuevos embargos" como lo aseguran coincidentes versiones de prensa.

Sobre la cantidad de tripulantes que llegaron -- 279 y no 281, como se informó oficialmente en un primer momento -- se atribuye a que dos de ellos, extranjeros, se trasladaron a sus respectivos países desde Kotoka, la terminal aérea de Accra, capital ghanesa.

El lunes, la presidenta Cristina Fernández criticó a los fondos de inversión que le reclaman el pago de la deuda y les dijo que pueden quedarse con la fragata que mantienen retenida en Ghana, pero no con la soberanía del país.

"Mientras yo sea presidenta se podrán quedar con la fragata, pero no se van a quedar con la libertad, la soberanía y la dignidad de este país", dijo la mandataria al hablar por cadena nacional de radio y televisión para presentar un proyecto de regulación en materia de seguros.

A cargo del personal de la Armada que permanece en Ghana "para realizar tareas de mantenimiento" que requiera el buque se encuentra el capitán Pablo Salonio.

El caso de la embarcación embargada por la Justicia de Ghana fue denunciado por el canciller Timerman ante el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki Moon, y en el seno del Consejo de Seguridad de ese organismo multilateral.

Pero la gestión diplomática no derivó en éxito alguno luego que públicamente el embajador guatemalteco, Gert Rosenthal, titular del comité, explicó que el caso de la Fragata Libertad "no pone en peligro la paz mundial".

Pese a ello, el ministro Timerman aseguró ante la prensa que el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, aceptó usar "los buenos oficios de su oficina" para hablar con el gobierno de Ghana en procura de resolver la situación del buque argentino.

Ban Ki Moon "hizo hincapié en la necesidad de respetar el derecho internacional y especialmente la Convención del Mar", dijo el canciller argentino.

Cuatro altos funcionarios argentinos -- la jefa de Inteligencia Militar, Lourdes Puente Olivera; el jefe de la Marina de Guerra, almirante Carlos Paz; el secretario general de la fuerza, almirante Luis González Day y del ex director general de Organización y Doctrina, comodoro de marina Alfredo Blanco -- fueron despedidos de sus cargos.

Puricelli, titular de Defensa, días atrás presentó su renuncia a la presidenta Fernández, quien la rechazó.