Buenos Aires. El gobierno argentino reprochó este jueves al Reino Unido el envío de un buque de guerra a las Islas Malvinas, territorio del Atlántico Sur cuya soberanía reclama el país austral.

"El 24 de septiembre, mientras la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) sesionaba bajo el lema de la resolución pacífica de los conflictos, el gobierno británico anunció la partida del destructor de guerra 'Edimburgo', con el objeto de 'llevar tranquilidad a los territorios del Reino Unido y sus dependencias en el Atlántico Sur'", dijo la Cancillería argentina en un comunicado.

Para el gobierno argentino, "dicha acción no sólo es una burla a las Naciones Unidas; también es un acto irresponsable, ya que no existe mejor reaseguro para la tranquilidad de todos los habitantes de dichas islas que retomar el diálogo diplomático para resolver el conflicto de soberanía que enfrenta a la Argentina con el Reino Unido".

La cancillería dijo que "el ejercicio del Derecho Internacional Público y el acatamiento de las resoluciones de las Naciones Unidas también así lo disponen. La tenaz y continuada inaplicación de la normativa internacional a través de los años por parte del Reino Unido no invalida el llamado a negociar que hace la comunidad de naciones".

"Por el contrario, demuestra la impunidad que sigue dando el poder militar y nuclear", fustigó la cancillería del país sudamericano.

Agregó que "Gran Bretaña utiliza su poder de veto en el Consejo de Seguridad para desoír las resoluciones de la Asamblea General, demostrando con su actitud la necesidad de reformar los métodos de trabajo y la conformación de dicho órgano".

Argentina y Reino Unido fueron a la guerra en 1982 por las Malvinas, conflicto que comenzó el 2 de abril de ese año y se extendió por 74 días.

La deflagración concluyó con la rendición argentina, tras la muerte de 649 soldados del país sudamericano, 255 militares británicos y tres isleños.

El gobierno argentino ha pedido ante los foros internacionales que Londres acepte sentarse a negociar por la soberanía del archipiélago, conforme a una resolución de la ONU de 1965 en ese sentido.

El martes pasado, al hablar en Nueva York ante la 67 Asamblea General de la ONU, la presidenta argentina Cristina Fernández planteó al Reino Unido: "No estamos pidiendo que digan que tenemos razón, eso no es diálogo, eso es imponer un criterio; simplemente pedimos que se sienten para cumplir con la resolución de las Naciones Unidas a dialogar sobre la cuestión de la soberanía".

Gran Bretaña ha enfatizado que apoya la "autodeterminación" de los isleños, y que se sentará a dialogar sobre el tema cuando así lo pidan los habitantes pro-británicos del archipiélago. Éstos, a su vez, han manifestado reiteradamente su deseo de seguir vinculados a Londres bajo el estatus de "territorio británico de ultramar".