Un grupo de fiscales convocó este miércoles a la marcha en Plaza de Mayo para reclamar justicia en Argentina, a un mes de la muerte de su colega Alberto Nisman, hallado con un tiro en la cabeza cuatro días después de haber denunciado a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner por presunto encubrimiento a los iraníes acusados por el atentado a la mutual judía AMIA.

La denominada "Marcha del silencio" no tendrá consignas políticas ni identificaciones partidarias, pese a que los principales referentes de la oposición y precandidatos presidenciales confirmaron su participación. También se adhieren las principales entidades judías y diversas organizaciones sociales, religiosas y políticas.

Podría convertirse en una masiva protesta popular, según estiman los organizadores. "La marcha va a ser grande", anticipó el fiscal general Ricardo Sáenz, mientras sus colegas señalaron que las críticas del gobierno "potenciaron" la convocatoria.

El kirchnerismo cuestionó desde un comienzo la marcha y advirtió que es una manifestación política "contra el gobierno" y "un intento de golpe de Estado", cuyo objetivo inicial quedó desvirtuado por sus fines políticos.

Gobierno argentino baja tono de crítica. El gobierno argentino bajó el tono a las críticas a los convocantes de la "Marcha del Silencio" en recuerdo del fiscal Alberto Nisman. "En la Argentina hay plena libertad de expresión y reunión", se limitó a decir el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, al ser consultado en rueda de prensa sobre la movilización, convocada por un grupo de fiscales.

En declaraciones a una emisora, el secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, afirmó que "iría a la marcha" si no fuera tan conocido políticamente. Aún así, admitió que no participará porque "sería una provocación".

Pese al cambio de discurso, el jefe de ministros argentino volvió a criticar hoy al Poder Judicial al ser preguntado sobre la petición de investigación en su contra por la muerte de un niño indígena con síntomas de tuberculosis y malnutrición en la provincia del Chaco (norte), de la que fue gobernador.

"La justicia argentina solo funciona sobre una estrategia corporativa que tiene a la desestabilización desde el punto de vista político" y es "absolutamente dependiente del poder económico y concentrado". Aníbal Fernández pidió explicaciones sobre la filtración de información a medios locales sobre la causa que investiga la muerte de Nisman.

"Si altas fuentes judiciales habrían dado información y le habrían hecho llegar a sus periodistas estas cuestiones -como ellos dicen-, son unos corruptos", dijo Fernández en referencia a una nota publicada por el diario Clarín en que pone en duda que Nisman se suicidara citando "fuentes judiciales con acceso a las conclusiones de la autopsia".