Buenos Aires. Los Gobiernos de Argentina y Uruguay anunciaron este miércoles un acuerdo para el monitoreo de las aguas de un río limítrofe en el que está instalada una polémica planta de celulosa, poniendo fin a un prolongado conflicto que afectó las relaciones entre ambos países.

"Con esto se cierra un capítulo de nuestra historia y comienza otro, que es el de la cooperación en el control medioambiental del río Uruguay y sus zonas de influencia" dijo Héctor Timerman.

La presidenta argentina, Cristina Fernández, se reunió con su par uruguayo, José Mujica, en Buenos Aires, donde firmaron un acuerdo que incluye la creación de un comité científico encargado de controlar la calidad de las aguas del río.

"Con esto se cierra un capítulo de nuestra historia y comienza otro, que es el de la cooperación en el control medioambiental del río Uruguay y sus zonas de influencia", dijo el canciller argentino, Héctor Timerman, en una conferencia de prensa tras la reunión de los mandatarios.

La instalación de la planta, construida por la empresa finlandesa Botnia, provocó un bloqueo de ambientalistas argentinos a un puente fronterizo durante más de tres años, que protestaban contra posibles efectos contaminantes.

A comienzos de junio de este año, los ambientalistas resolvieron levantar el bloqueo por 60 días, mientras los gobiernos negociaban una salida al conflicto.

El diferendo llevó a ambos países a la corte internacional de La Haya.