Jorge Mario Bergoglio, de 76 años, fue seleccionado como el nuevo papa y se constituyó como el primer latinoamericano en asumir la cabeza de la Iglesia Católica.

Bergoglio, de la orden jesuita -orden que nunca había tenido un papa- solicitó en su primer discurso como papa una plegaria en silencio por él a la multitud concentrada en la Plaza San Pedro y también por Benedicto XVI, su antecesor.

Bergoglio entregó su primera bendición "urbi et orbi" y dijo en sus primeras palabras a los fieles que "parece que los cardenales han ido a buscar al nuevo pontífice al fin del mundo", en referencia a su país, Argentina.

Francisco I ha pasado casi toda su carrera en su Argentina natal, donde supervisa iglesias y párrocos.

El arzobispo de Buenos Aires obtuvo la segunda mayor votación después de Joseph Ratzinger en la elección papal de 2005, y se ha especializado por mucho tiempo en el tipo de trabajo pastoral que algunos afirman es una de las habilidades esenciales que debe tener el próximo papa.

Bergoglio ha dedicado su vida a la enseñanza y ha dirigido sacerdotes en América Latina, región que tiene la proporción de católicos más alta del mundo. Ha exhibido una aguda sensibilidad política así como el tipo de humildad y modestia que sus colegas cardenales valoran altamente.

Bergolgio es conocido por modernizar una iglesia argentina que había estado entre las más conservadoras en América Latina.

Bergoglio es descrito como un hombre fuerte y de vigor.