Ciudad del Vaticano. El arzobispo salvadoreño Óscar Romero, asesinado por un escuadrón de la muerte derechista en 1980 y que es un ícono de la Iglesia católica en América Latina, está más cerca de ser declarado santo.

Avvenire, el periódico oficial de los obispos católicos de Italia, informó este viernes que una comisión teológica del Vaticano determinó que Romero fue asesinado "por odio a la fe", lo que significa que será considerado mártir.

La determinación, que ahora debe ser ratificada por la comisión de cardenales y de forma separada por el Papa Francisco, significa que Romero puede ser beatificado sin que se le atribuya un milagro.

La beatificación es el paso previo a la santidad en la Iglesia Católica.

Francisco, el primer Papa latinoamericano, dijo a la prensa en agosto que Romero fue "un hombre de Dios" y que esperaba que el proceso de canonización se realizara con rapidez.

El proceso se había estancado con los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, ya que veían a Romero muy cercano a la Teología de la Liberación, un movimiento radical que hace hincapié en la ayuda a los pobres y la justicia social.

El arzobispo de San Salvador fue asesinado a tiros el 24 de marzo de 1980 mientras celebraba una misa en la capilla de un hospital. A menudo denunciaba la represión y la pobreza en sus homilías.

El asesinato fue uno de los más impactantes en el largo conflicto del país centroamericano entre una serie de gobiernos apoyados por Estados Unidos y rebeldes de izquierda, miles de los cuales fueron asesinados por militares y escuadrones de la muerte derechistas.

Nadie fue llevado a la justicia por el asesinato de Romero.

La guerra civil salvadoreña, uno de los conflictos más brutales de la Guerra Fría, dejó unos 75.000 muertos antes de que terminara con un acuerdo de paz en 1992.

Para que Romero sea canonizado, o declarado santo, después de la beatificación, tendría que atribuírsele un milagro. Por lo general, esto se basa en la curación inexplicable de alguien que estuvo enfermo y rezó a una persona vinculada a la Iglesia ya fallecida para interceder ante Dios para una cura.