La nueva coordinadora del Sistema de Naciones Unidas en Honduras, Consuelo Vidal-Bruce, presentó este martes sus cartas credenciales ante la canciller Mireya Agüero.

Vidal-Bruce, quien también funge como representante residente del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), fue recibida por Agüero en la sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores de Honduras.

En el acto también participó la representante permanente de Honduras ante Naciones Unidas, la embajadora Mary E. Flores.

En representación del Sistema de la ONU, la nueva coordinadora tendrá la responsabilidad general de liderar el equipo de las Naciones Unidas en la República de Honduras y coordinar sus actividades operacionales para el desarrollo.

Vidal-Bruce es originaria de Perú y tiene una licenciatura en Derecho otorgada por la Universidad Católica de Perú, una maestría en Derecho Corporativo del Instituto de Empresa de España y un master en Ciencia, Tecnología y Política de Industrialización conferido por la Universidad de Sussex, Inglaterra. Además, habla español e inglés.

Anteriormente se desempeñó como jefa de la Unidad de Monitoreo Estratégico del Buró de América Latina y el Caribe del PNUD en New York (2012-2014). Fue coordinadora residente de la ONU y representante residente del PNUD durante dos ocasiones en Irán, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar el cargo de jefe de las Naciones Unidas (2009-2012) y en Armenia (2005-2009), respectivamente.

También fungió como representante residente adjunta en Macedonia (2002-2005), El Salvador (1988-2002) y Costa Rica (1996-1998). De igual manera, trabajó como representante residente auxiliar en Bolivia (1994-1996), dos años después de iniciar su carrera con el PNUD como oficial de programa en Namibia (1992-1994).

Antes de unirse al PNUD, Consuelo Vidal-Bruce fue abogada de Petróleos del Perú, empresa petrolera estatal del país sudamericano. Desde hace más de 50 años, el Sistema de Naciones Unidas trabaja en Honduras en programas conjuntos de desarrollo que solo entre 2012 y 2016 dejarán al país un estimado de US$240 millones en aportaciones. Dichos programas están enfocados en áreas como la de protección de los derechos humanos, la lucha contra la pobreza, el fomento a la democracia representativa y participativa, la seguridad ciudadana, el medio ambiente, la seguridad alimentaria y la gestión de riesgos, entre otros.