Montevideo. El Congreso uruguayo iniciaba este lunes una nueva legislatura, la segunda con la izquierda al frente del gobierno y con esa fuerza política controlando ambas cámaras.

La coalición de partidos de izquierda Frente Amplio (FA) logró mantener la mayoría en el Parlamento en las elecciones generales de octubre pasado, aunque perdió dos bancas en diputados frente a los partidos de la oposición.

En la Cámara de Senadores el FA tendrá 16 bancas además del futuro vicepresidente del país Danilo Astori, mientras que los sectores de centroderecha Partido Nacional (PN) y Partido Colorado (PC) ocuparán nueve y cinco puestos, respectivamente.

En la Cámara de Diputados, en tanto, el oficialismo tendrá 50 de los 99 votos. El PN le sigue con 30 diputados y el PC con 17, mientras que el Partido Independiente ocupará dos bancas.

La senadora Lucía Topolansky, la legisladora más votada del partido ganador y esposa del presidente electo José Mujica, será la encargada de investir a los integrantes de la Cámara Alta este  lunes, así como de tomar juramento al futuro mandatario en marzo.

Por primera vez en la historia del país dos mujeres encabezarán la actividad en ambas cámaras, ya que en Diputados será Ivonne Passada, también del FA, la encargada de presidir el órgano.

Sin embargo, Topolansky estará al frente del Senado sólo hasta que el vicepresidente electo la reemplace el mes próximo.

En los próximos días el Parlamento será escenario de negociaciones entre el futuro Gobierno -representado por Astori- y los partidos de la oposición sobre la integración de directorios de las empresas públicas y organismos de contralor.

Varias figuras importantes de la oposición estarán en la Cámara Alta, entre ellos el ex presidente Luis Alberto Lacalle (1990-1995) del PN, quien perdió con Mujica la elección presidencial en la segunda vuelta de noviembre.

La semana pasada Mujica se reunió con legisladores de la izquierda ante los que se comprometió a una mayor interacción del Poder Ejecutivo con el Legislativo, les pidió austeridad y un contacto más estrecho con la realidad del país.