Un coche bomba explotó el sábado en un puesto militar de la ciudad siria de Deir al-Zor, causando la muerte de nueve personas, en un atentado que Siria describió como la última prueba de que el levantamiento contra el presidente Bashar al-Assad es un complot internacional.

La agencia de prensa oficial SANA dijo que la explosión fue obra de un atacante suicida, y que nueve personas murieron, mientras que otras 100, entre ellos guardias, quedaron heridas, en lo que según dijo eran instalaciones del Ejército.

La agencia agregó que residencias particulares habían resultado dañadas.

Activistas de oposición afirmaron que el blanco era una base de inteligencia.

"Parece un ataque bien planificado. La explosión atacó la puerta trasera menos resguardada del complejo de Inteligencia Militar (...), donde los funcionarios mantienen sus vehículos", dijo un activista en Deir al-Zor, situada en el este del país.

La televisión estatal dijo que la explosión era parte de una campaña financiada por Arabia Saudita y por Qatar para derrocar a Assad.

Las potencias del Golfo Pérsico han pedido la asistencia militar del Ejército Siria Libre, una fuerza organizada informalmente de soldados desertores y opositores que se creó en respuesta a la sangrienta represión de Assad de lo que empezó hace 14 meses como un levantamiento pacífico.

La televisión siria dijo que personal de Naciones Unidas, que se supone está monitoreando un cese al fuego organizado internacionalmente, había inspeccionado el sitio.

El tambaleante plan de paz de la ONU y de la Liga Árabe, diseñado por Kofi Annan, busca marcar una senda política para salir de la violencia en Siria.

"Este es un proceso. Hemos alcanzado ciertos elementos de nuestros objetivos. No hemos llegado aún", dijo Herve Ladsous, jefe de las fuerzas de paz de la ONU, que está en Damasco para consultas con los observadores del cese al fuego.

El sábado Siria envió una carta a Naciones Unidas diciendo que miembros de Al Qaeda y de los Hermanos Musulmanes estaban usando áreas fronterizas de El Líbano para armar a los rebeldes sirios.

El país apuntó al movimiento político musulmán sunita liderado por Saad al-Hariri, hijo del asesinado ex ministro Rafik al-Hariri, y a grupos salafistas musulmanes sunitas de El Líbano.

En tanto, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos dijo que las fuerzas de seguridad habían disparado y matado a un hombre en Khan Sheikhoun, en Idlib, y que hombres armados -que no fueron identificados- habían causaron la muerte de dos personas en Aleppo, en el norte del país.

No se pudo verificar independientemente la información porque Siria permite poco o ningún acceso a los medios extranjeros.