Baksan. Insurgentes en la región rusa del Cáucaso Norte dieron muerte al menos a dos guardias de seguridad este miércoles en un ataque durante la madrugada contra una estación de energía hidroeléctrica, haciendo estallar bombas que detuvieron el funcionamiento de la planta.

Rusia está tratando de contener la insurgencia islamista en las provincias de mayoría musulmana de su extremo sur, pero el ataque del miércoles indica que los rebeldes ahora buscan tanto destruir la infraestructura económica como atacar civiles.

Cuatro individuos armados atacaron la estación Baksanskaya, una planta en la región Kabardino-Balkaria administrada por la estatal Rushydro, a las 0100 hora GMT, baleando a dos guardias de seguridad en un enfrentamiento a tiros antes de colocar varias bombas en la sala de turbinas.

"Como resultado de las explosiones, tres generadores y otros equipos técnicos quedaron fuera de servicio (...) El funcionamiento de la estación fue suspendido temporalmente", dijo el Kremlin en un comunicado.

La televisión estatal mostró a bomberos luchando contra un feroz incendio y columnas de humo que se alzaban sobre la presa. Medios locales dijeron que tardaron tres horas en contener el incendio que se produjo tras la explosión.

"De acuerdo a la información preliminar, un acto terrorista fue la causa de la explosión y del incendio. Dos guardias murieron, y otros dos fueron llevados a un hospital", informó Rushydro.

Analistas dijeron que el ataque indica que los rebeldes están cumpliendo su promesa de atacar la infraestructura económica rusa como parte de su lucha para crear un estado islamista pancaucásico que abarcaría las provincias del sur de Rusia.

El líder rebelde checheno Doku Umarov, quién se hace llamar "Emir del Emirato del Cáucaso", se ha comprometido a atacar los oleoductos y las plantas eléctricas de Rusia.

Baksanskaya es una planta relativamente pequeña construida en la década de 1930 durante la campaña de industrialización de la ex Unión Soviética. Tiene una capacidad instalada de 25 megawatts, que es menos de 0,5% de la capacidad de la presa Sayano-Shushenskaya.

Reportes de medios dijeron que el suministro local de electricidad no se vio afectada porque la energía fue aportada desde otro punto.