Oaxa. A diferencia de la elección de hace tres años, este primero de enero mil 100 mujeres ocuparán cargos como regidoras propietarias y suplentes en los ayuntamientos, además de 20 mujeres que se desempeñarán como presidentas municipales (en el trienio pasado, fueron ocho), esto, en el sistema de usos y costumbres.

En el trienio 2013-2016, fueron 102 regidoras propietarios, y 114 suplentes; mientras que en los próximos tres años, del periodo 2017-2019 serán 580 propietarias y 470 suplentes, es decir, se quintuplicó la presencia de las mujeres en cargos de responsabilidad en la administración municipal.

En cuanto a los 153 municipios que se rigen por partidos políticos, sólo 38 mujeres fueron electas presidentas municipales el pasado 5 de junio, durante el proceso electoral; lo que apenas representa 24.8%. Las autoridades municipales electas por este principio por esta ocasión sólo gobernarán dos años, para empatarse con la elección federal.

Mañana 417 municipios relevan a sus autoridades municipales electas en asambleas comunitarias, de acuerdo con el sistema indígena de usos y costumbres.

Asimismo, en 153 municipios tomarán protesta los cabildos electos el  pasado 5 de junio, abanderados por partidos políticos.

En los 417 municipios del estado que tienen esta práctica para nombrar a su presidente, síndicos y regidores, así como de secretarios y tesoreros, estos cargos son considerados un servicio que no conlleva remuneración.

En los 570 municipios que componen la orografía oaxaqueña, 73.15% de éstos designan a sus autoridades por el principio comúnmente nombrado como usos y costumbres o Sistema Normativo Interno (SNI). A pesar del avance de los partidos políticos, esta práctica está vigente en las regiones de La Mixteca, Cañada, Sierra Norte, Sierra  Sur, Istmo, Valles Centrales, Costa y zona Mixe.

En los 417 municipios del estado que tienen esta práctica para nombrar a su presidente, síndicos y regidores, así como de secretarios y tesoreros, estos cargos son considerados un servicio que no conlleva remuneración.

El consejero presidente  del Instituto Estatal Electoral de Participación Ciudadana (IEEPCO), Gustavo Meixueiro Nájera, reconoce que lograr que los municipios que se rigen por usos y costumbres permitan que las mujeres ejerzan el derecho al voto es una tarea que implica mucho trabajo con las comunidades.

“El mayor trabajo tiene que ver con la aceptación de las comunidades de que la participación de las mujeres es fundamental y que no se entienda como una imposición de las instituciones electorales”.

Destaca que existen avances que hay que reconocer. Por ejemplo, “a solicitud de los propios presidentes municipales se han impartido talleres sobre la participación de las mujeres en la asamblea general”.

En este año sobresalen casos históricos como el del municipio de Guevea de Humboldt, en la región del Istmo: las mujeres participaron en la elección de sus autoridades, derecho que hasta ahora no habían podido ejercer. San Vicente Lachixio, Santiago Lalopa y Santiago Nundiche son otros casos donde las mujeres gozaron del derecho de votar y ser votadas.

En contraparte, las elecciones de Santo Domingo Xagacía y  San Pedro Quiatoni fueron anuladas al considerar que las autoridades municipales no generaron condiciones para que las mujeres tuvieran la oportunidad de reflexionar acerca del ejercicio de sus derechos, previo a la designación de sus concejales.

A través de los medios de comunicación convencionales y alternativos, el órgano electoral convoca a las autoridades municipales en funciones a convencer a sus gobernados acabar con resistencias e incorporar a las mujeres en el cabildo, a fin de alcanzar la paridad de género.