Bengasi. Fuerzas leales a Muammar Gaddafi atacaron este jueves a los rebeldes que controlan pueblos cerca de la capital libia, pero no hubo señales de que hubiesen detenido el impulso de la oposición, que se está acercando a Trípoli.

Con un aumento en los precios del petróleo que amenaza a la recuperación económica mundial, Estados Unidos dijo que mantiene todas las opciones abiertas, incluidas las sanciones y las acciones militares en respuesta a la represión del Gobierno libio contra el levantamiento.

Presidente Barack Obama pidió a los líderes del Reino Unido, Francia e Italia para discutir cómo rescatar a los ciudadanos atrapados por la violencia, así como formas de hacer responsable a Gaddafi.

Pero parece poco posible lograr una acción internacional totalmente coordinada contra el hombre que ha gobernado el país petrolero de seis millones de habitantes por 41 años.

En un errático llamamiento a la calma, Gaddafi culpó de la revuelta al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, y dijo que los manifestantes fueron incitados con leche y Nescafé que contenían drogas alucinógenas.

La oposición ya controla grandes centros del este, como la capital regional, Bengasi, y las informaciones de que las localidades de Misrata y Zuara, en el oeste, también cayeron colocaron la revuelta más cerca de la base de poder del veterano presidente.

En Misrata, que los opositores de Gaddafi dijeron habían tomado el miércoles, residentes comentarios que partidarios de Gaddafi y mercenarios extranjeros lanzaron un contraataque el jueves, pero que había sido contenido.

"Los manifestantes han superado a las fuerzas de seguridad y tomaron el control pleno de la ciudad", dijo a Reuters Mohamed Senoussi, de 41 años, por teléfono desde Misrata, a unos 200 kilómetros al este de Trípoli.

Los enfrentamientos en Zawiyah, un centro petrolero a 50 km de la capital, causaron 23 muertos, según un diario libio. Al Jazeera citó a residentes diciendo que hubo 100 muertos.

El máximo funcionario de derechos humanos en Francia dijo que hasta 2.000 personas podrían haber muerto hasta ahora en las revueltas que comenzaron el 15 de febrero.

Rebeldes "drogados". Gobiernos occidentales, que habían aceptado a Gaddafi y su petróleo en los últimos años después de aislar durante décadas a un líder que alguna vez llamaron un "perro loco", luchaban por hallar una respuesta común ante la crisis.

Los rumores de sanciones contra el país, o contra Gaddafi y su círculo, circulaban sin que hubiese un acuerdo claro a la vista. Incluso un intento de gobiernos occidentales de suspender a Libia del Consejo de Derechos Humanos de la ONU halló una fuerte resistencia de los países árabes e islámicos, así como de Rusia.

El gobierno suizo dijo que había congelado activos que pertenecen a Gaddafi y su familia. Pero el Ministerio de Relaciones Exteriores de Libia negó que el líder tenga fondos en ese país y dijo que demandaría a Suiza.

Gaddafi, que hace sólo dos días prometió en un discurso televisado combatir la revuelta y luchar hasta el final, habló con la televisión estatal por teléfono y esta vez sonó más conciliador.

"Tienen 17 años. Les dan pastillas por la noche, les ponen pastillas alucinógenas en sus bebidas, en su leche, su café, su Nescafé", dijo Gaddafi sobre los rebeldes que se le oponen.

Un residente de Trípoli, que no quiso ser identificado porque temía represalias por hablar a un medio extranjero, dijo a Reuters: "Parece como si se hubiera dado cuenta de que su discurso con ese lenguaje fuerte no tuvo efecto en la gente. Se está dando cuenta de que va a ser cuestión de tiempo el capítulo final: la batalla de Trípoli".

Contraataque. Mientras los gobiernos y compañías extranjeras luchan por evacuar a su personal extranjero en Libia, un ferry contratado por Estados Unidos permanece atrapado en Trípoli con 285 pasajeros a bordo.

Cables diplomáticos de Estados Unidos del 2009 publicados por WikiLeaks describen a la familia Gaddafi como un grupo dividido, impulsado por la codicia, los celos y la ambición, lo que provoca dudas sobre cómo podrías responder a la situación actual de su padre.

El ex ministro de Justicia Mustafa Mohamed Abud Al Jeleil, quien renunció esta semana, dijo a un diario sueco que espera que el líder libio se suicide de la forma en que lo hizo Adolf Hitler al final de la Segunda Guerra Mundial, en lugar de rendirse o huir.

Senoussi, un residente de Misrata dijo que sabía de siete civiles y varios soldados de gobierno y mercenarios que habían muerto.

"Los manifestantes arrestaron a 20 mercenarios, en su mayoría africanos, y dos soldados libios. Los he visto encadenados", declaró por teléfono, agregando que los rebeldes armados recorrían las afueras de la ciudad en búsqueda de partidarios de Gaddafi.

El canal Al Jazeera citó a un funcionario de alto rango que se unió a los rebeldes diciendo que el Gobierno utilizó gas venenoso contra los manifestantes en el aeropuerto de Misrata en la mañana del jueves, pero otros residentes dijeron que no estaban al tanto de tal hecho.

Se reportó que había soldados en los caminos cerca de Trípoli. En Zawiyah, testigos dijeron que fuerzas en favor y contra de Gaddafi se enfrentaban en las calles.

El diario Quryna de Libia dijo que 23 personas murieron y 44 resultaron heridas en el pueblo, citando a fuentes médicas dijo que "intensos intercambios de fuego" evitaban que los heridos llegasen a los hospitales. Algunos hombres retiraban a parientes heridos desde los hospitales por temor a que caigan en las manos de partidarios de Gaddafi.

"Es un caos allí. Hay gente con armas y espadas", dijo Mohamed Jaber, quien pasó a través el jueves desde Zawiyah camino a Túnez.

Un testigo dijo a Reuters que el Ejército libio estaba presente en la fuerza.

Milicias opositoras tienen el control de Zuara, ubicada a unos 120 km al oeste de Trípoli, según trabajadores de la construcción egipcios que huyeron hacia Túnez. No había rastro de la policía o el Ejército y la ciudad estaba al mando de "comités populares" armados con armas automáticas.

En el este de Libia, muchos soldados se han retirado del servicio activo y algunos apoyan abiertamente la revuelta.

Manifestantes también se hicieron con el control de Al Kufra, a unos 1.000 kilómetros al sureste de Bengasi, dijo el diario Quryna.

El levantamiento ha interrumpido virtualmente las exportaciones de petróleo, informó el presidente de la italiana ENI, la mayor compañía extranjera que opera en Libia. Los disturbios han impulsado los precios del petróleo hasta los 120 dólares el barril, amenazando la recuperación económica global.

Instalaciones petroleras clave al este de la capital están en manos de los rebeldes, según residentes de Bengasi en contacto con gente de la región.

Las terminales de petróleo de Ras Lanuf y Marsa El Brega estaban siendo protegidas, dijeron en medio de temores de fuerzas partidarias de Gaddafi.

Había reportes confusos sobre si la producción había sido afectada.

Esta nación desértica produce casi el 2 por ciento del petróleo mundial.

Hasta 2 mil muertos. El principal responsable francés de derechos humanos dijo que hasta 2.000 personas podrían haber muerto en la revuelta y temía que Gaddafi podría desencadenar un "terrorismo migratorio" en Europa mientras su régimen se derrumba.

"La cuestión no es si Gaddafi caerá, sino cuándo y a qué coste humano", dijo a Reuters François Zimeray. "Por ahora las cifras que tenemos (...) han muerto más de 1.000, posiblemente 2.000, según fuentes", agregó.

Bengasi, la capital regional oriental del país donde comenzó la rebelión hace una semana, el ánimo era triunfante. Figuras de Gaddafi y su familia colgaban desde el alumbrado público, los hombres gritaban lemas y disparaban armas al aire y el pueblo se autogestionaba con "comités populares".

"Todo lo controla la gente joven de Bengasi ahora, no hay control desde dentro o fuera de Libia", dijo el residente Faraj Mohamed.

En la morgue del hospital, había bolsas de cadáveres abiertas que contenían los restos quemados de ocho personas.

"Yo soy responsable de esto y tengo los registros médicos y sé por los registros del hospital que 220 a 250 personas murieron", dijo el médico Jamil Howedi, destacando que muchos de los muertos fueron víctimas del Ejército, ejecutados al rehusarse a combatir a los manifestantes.

En Trípoli, que sigue cerrado a los medios extranjeros, los residentes locales dijeron que estaban demasiado asustados para salir fuera por temor a ser disparados por las fuerzas pro-gubernamentales.