Río de Janeiro. El mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, se está convirtiendo rápidamente en la principal atracción de la campaña presidencial de este año, a pesar de no ser candidato.

La candidata designada por Lula, Dilma Rousseff, que claramente carece del carisma y la presencia del ex obrero metalúrgico, construyó su campaña básicamente en torno del popular presidente, colocándolo en el centro de su estrategia.

Pero el candidato opositor Jose Serra, que está muy rezagado en los sondeos de opinión para las elecciones del 3 de octubre, ahora está haciendo lo mismo.

El ex gobernador de Sao Paulo sorprendió a la audiencia esta semana con publicidades en las que destacó sus vínculos con Lula, mostrando imágenes de ellos dos juntos.

"Es de lo más normal querer pegarse al presidente en un contexto en el que el gobierno (de Lula) es tan popular", dijo Christopher Garman, analista del Eurasia Group para América Latina.

"Es una señal de la falta de opciones que tiene la campaña de Serra, debido a que los votantes quieren más de lo mismo", explicó.

Un aviso del candidato opositor transmitido este jueves por la noche incluyó varias imágenes de Serra intercambiando cortesías con Lula, que está imposibilitado por ley para competir por un tercer mandato.

Una voz en off pronunció la frase "Lula y Serra, dos hombres de la historia, dos líderes con experiencia".

"Al principio puede ser un poco sorprendente, pero en realidad Serra es la mejor persona para continuar" las políticas de Lula, dijo el senador Sergio Guerra, coordinador de su campaña.

Una caricatura en el diario O Globo mostró este viernes a Serra intentando subirse a una moto conducida por Lula, en la que ya se encuentran Rousseff y la candidata del Partido Verde, Marina Silva.

En el dibujo, Serra está diciendo: "No me voy a perder esta bonanza: ¡acelera, Lula!."

Pero los humoristas no son los únicos que se ríen.

"Si las cosas continúan así, los próximos avisos televisivos de Serra lo van a mostrar coordinando el gobierno de Lula", dijo Jose Eduardo Dutra, jefe del gobernante Partido de los Trabajadores.

La nueva estrategia emergió muy poco después de los ataques de Serra al gobierno de Lula por mantener fuertes impuestos y supuestamente querer censurar a los medios nacionales.

Los votantes brasileños creen que Lula es el responsable del fuerte crecimiento económico del país en los últimos años, que ayudó a millones de personas a ingresar en la clase media.

Gracias al apoyo del popular presidente y al éxito de la economía, Rousseff logró borrar la ventaja de 20 puntos porcentuales que le llevaba Serra al comienzo del año.

Si ningún candidato obtiene más de 50% de los votos, el 31 de octubre se realizará una segunda vuelta.