Lima. La sorpresiva cancelación del presidente estadounidense, Donald Trump, de su primer viaje oficial a Latinoamérica dejó un mal sabor de boca a una región que ha recibido varias veces el desdén del mandatario y que buscaba zanjar diferencias con él.

Trump tenía planeado viajar el viernes a Lima, la capital de Perú, para participar de la Cumbre de las Américas, y después volar a Bogotá. Asegurando que debe enfocarse en la situación en Siria, enviará en su lugar al vicepresidente Mike Pence y se convertirá en el primer mandatario de Estados Unidos en faltar a la cita continental desde que comenzó a celebrarse en 1994.

"Hoy hemos tomado conocimiento de la decisión de Donald Trump de no asistir y obviamente lo lamentamos. Creo que su presencia hubiera sido destacable e importante", dijo el presidente peruano Martín Vizcarra, para destacar que igual Washington respaldará a través de Pence los eventuales acuerdos.

Desde hace varios años, la región reclama mayor atención de Estados Unidos, que ha relegado a sus vecinos por sus prioridades domésticas e internacionales y en el proceso abrió la puerta para que China ganara mayor influencia en la región.

En una audiencia en el Congreso de Estados Unidos, el senador republicano Marco Rubio dijo este martes que estaba un poco desilusionado por el cambio de planes de Trump, diciendo que era un "símbolo" del desafío que su país enfrenta para estrechar los lazos con la región y contrarrestar la creciente influencia económica de China y Rusia.

Cuando el expresidente de Estados Unidos Barack Obama estrechó la mano del mandatario cubano Raúl Castro en la cumbre del 2015, marcó el inicio de un acercamiento histórico con la isla y con Latinoamérica, donde muchos gobiernos habían exhortado a Washington a evaluar sus políticas hacia La Habana.

Pero la aproximación con la isla fue revertida en parte con la llegada del republicano a la Casa Blanca. Y la retórica de Washington hacia Latinoamérica se hizo más hostil.

"Yo quería encontrarme con el presidente de Estados Unidos de cara a cara para debatir políticas económicas, políticas sociales. No viene dice. ¿Qué hacemos ahora?", dijo en un acto el presidente boliviano, Evo Morales, asegurando que definirá si viaja a Lima después de hablar el martes con otros mandatarios.

Trump ha culpado a México por la pérdida de empleos, amenazó con romper un pacto comercial con su vecino del sur y Canadá y lanzó su campaña describiendo a los inmigrantes mexicanos como "violadores" y traficantes de drogas. También apuntó a la migración desde Nicaragua, Honduras, El Salvador y ha amenazado con cortar la ayuda a Colombia y Perú por el tráfico de drogas.

"Lamento que el presidente Donald Trump no vaya a estar, (...) iba a ser muy oportuno para los jefes de Estado de América tener un diálogo", dijo el canciller paraguayo Eladio Loizaga, a periodistas. "El mundo está muy sensible".

¿Un alivio? Pese a todo, según un diplomático peruano, la ausencia de Trump hará más fácil para los líderes discutir temas que van desde Venezuela hasta la lucha contra la corrupción.

"Es una suerte de alivio porque es una figura controvertida", dijo bajo condición de anonimato. "Lo malo es que el presidente de Estados Unidos siempre tiene influencia mediática, así que habría menos atención en la cumbre".

El vicepresidente Pence tiene el encargo de promover políticas para fortalecer la economía de su país y trabajar con aliados a fin de presionar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, para que haga reformas democráticas camino a las criticadas elecciones de mayo.

Y también el reto más difícil de convencer a Latinoamérica de mirar comercialmente a un Estados Unidos -que es cada vez más proteccionista- en lugar de profundizar sus lazos con China.

"Vamos a extrañarlo", dijo el ministro de Economía de México, Ildefonso Guajardo, cuando se le preguntó sobre la ausencia de Trump.

El funcionario mexicano y sus contrapartes de Estados Unidos y Canadá iban a intentar avanzar en las negociaciones sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en el marco del encuentro de Lima.

En una audiencia en el Congreso de Estados Unidos, el senador republicano Marco Rubio dijo este martes que estaba un poco desilusionado por el cambio de planes de Trump, diciendo que era un "símbolo" del desafío que su país enfrenta para estrechar los lazos con la región y contrarrestar la creciente influencia económica de China y Rusia.

"Se sienten desatendidos, y he escuchado eso una y otra vez durante casi una década", dijo Rubio. "No importa quién esté a cargo, ellos sienten que Estados Unidos habla de la boca para fuera con el hemisferio occidental, pero en gran medida lo descuida".