Canberra. La primera ministra de Australia, Julia Gillard, convocaría el sábado a una elección aprovechando una recuperación en el apoyo para su Partido Laborista, que exhibe una leve ventaja en las encuestas de opinión, y una robusta economía.

Gillard, la primera mujer que ocupa el cargo de primer ministro en Australia, convocaría a elecciones para el 28 de agosto, dijo la Australian Broadcasting Corporation (ABC).

Uno de los principales focos de atención en la elección será un nuevo impuesto minero del 30%.

Gillard se ha comprometido a presentar un nuevo impuesto a la renta minera si es elegida, con el que se recaudarían 10.500 millones de dólares australianos para el 2012, pero la oposición conservadora ha prometido que descartará el impuesto, aún cuando ha sido aceptado por las mineras BHP Billiton, Rio Tinto y Xstrata.

"No me involucraré en la especulación electoral", dijo la primera ministra a la prensa el viernes temprano, pero en los medios creció la especulación de que llamaría a elecciones para fines de agosto el sábado o durante el fin de semana. "Pero sin importar cuando se convoque a elecciones, habrá una opción muy clara sobre si Australia avanza o retrocede", agregó. Su oficina declinó comentar el reporte de ABC, que citó fuentes del laborismo.

Gillard fue nombrada primera ministra el 24 de junio en un cambio de liderazgo llevado a cabo por el Partido Laborista, para evitar una derrota electoral luego de sólo un período en el poder bajo su entonces líder, Kevin Rudd.

Desde el cambio, el laborismo ha recobrado una leve ventaja en las encuestas de opinión sobre la oposición, y Gillard llamaría a elecciones anticipadas para aprovechar su período de mayor popularidad.

Pero la primer ministro ha tenido obstáculos para ofrecer nuevas políticas sobre economía, recursos naturales, cambio climático y el manejo de los extranjeros que solicitan asilo.

El líder conservador Tony Abbott sólo necesita arrebatar nueve escaños al oficialismo para convertirse en primer ministro.

Muchos votantes han abandonado a los partidos principales para ofrecer su apoyo al Partido Verde, que podría inclinar la balanza de manera decisiva en el Senado e influir en la política del próximo gobierno.