El Gobierno de Estados Unidos está preocupado porque una nueva oleada de menores y familias centroamericanas migrantes pueda volver a colapsar su frontera con México, como sucedió el año pasado.

A la directora del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), Sarah Saldaña, le “quita el sueño” la posibilidad de que se estén lanzando nuevos rumores para alentar este lucrativo y peligroso negocio de tráfico de personas.

“Nos preocupa. Hemos escuchado de los Gobiernos centroamericanos que se está filtrando en las comunidades que las cosas son ahora diferentes”, explica Saldaña. Para recalcar, de inmediato, que las condiciones no han variado ahora para los que intentan entrar de forma ilegal a EE.UU.

“Las cosas no han cambiado para los que vienen a este país. No hay ningún pase libre, no hay permisos”, aseguró. Estos renovados engaños, combinados con el drástico aumento de la violencia en países como El Salvador, uno de los principales focos migratorios, podrían dar al traste con los esfuerzos de los gobiernos locales y de EE.UU. para contener una migración que hace un año provocó una “crisis de proporciones gigantescas” en la frontera.