Washington. Los avances electorales republicanos podrían enfriar hasta las más pequeñas medidas de Estados Unidos para mejorar los lazos con Cuba, a menos que el presidente Barack Obama persevere personalmente en su meta declarada de reformular las relaciones con La Habana.

Tras asumir el cargo en 2009 con la esperanza de cambiar algunas políticas, Obama prometió un "nuevo comienzo" tras medio siglo de enemistad entre Washington y La Habana y suavizó el embargo de larga data de su país contra la isla caribeña liderada por Raúl Castro.

Pero las otras modificaciones esperadas se estancaron y ahora pueden congelarse indefinidamente luego de que la victoria republicana en las elecciones legislativas de este martes le dieron a ese partido el control de la Cámara de Representantes y avances en el Senado.

También pusieron a una de las enemigas más fervientes del castrismo en camino para encabezar la influyente Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara.

Ileana Ros-Lehtinen, una congresista cubano-estadounidense por Florida que ha exhibido una implacable crítica al Gobierno cubano, se opone con firmeza a cualquier acercamiento con La Habana.

El contingente anticastrista en el Congreso también se vio fortalecido por la elección como senador por Florida de Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y miembro del movimiento más conservador de los republicanos, el Tea Party, quien se dedicó a enfatizar sus raíces cubanas en su discurso de la victoria.

Los partidarios de extender los contactos y el comercio con Cuba ven a Ros-Lehtinen como un obstáculo potencial a cualquier iniciativa para levantar las restricciones de viaje a los estadounidenses que deseen visitar la isla.

"Las fuerzas que favorecen las sanciones claramente se han fortalecido por los resultados de la elección", dijo Sarah Stephens, directora ejecutiva del Centro para la Democracia en las Américas.

Pero ella y otros analistas dijeron que este previsto estancamiento en el Congreso haría que la responsabilidad recaiga en el mismo Obama para que asuma el liderazgo en avanzar su visión de una relación reformada con Cuba, y de una sociedad más activa con toda América Latina.

¿Cambios en Cuba? Obama, quien no puede remover la legislación que fija el embargo a Cuba sin el Congreso pero sí usar su autoridad para aliviar partes de ella, ha condicionado una mejora en los lazos con un llamado para que La Habana libere presos políticos y modifique la situación de derechos humanos en la isla.

Algunos observadores sostienen que la oportunidad existe luego de que el presidente Raúl Castro, frente a una intensa presión internacional, alcanzó un acuerdo con la Iglesia Católica para liberar y enviar al exilio a más de 50 prisioneros políticos.

Aunque se ha comprometido a no pasar al capitalismo durante su Gobierno, Castro también ha introducido reformas a la economía socialista cubana que permiten más actividades del sector privado en un intento por estimular la productividad.

"Claramente están habiendo cambios en Cuba, si el presidente quiere llevar adelante su propia política, y quiere tener influencia en Cuba, sería un buen momento para un gesto recíproco", dijo Phil Peters, un experto sobre la isla en el Instituto Lexington en Arlington, Virginia.

Peters dijo que el gobierno de Obama preparó antes de las elecciones nuevas reglas para liberalizar "los viajes no turísticos" entre ambos países, un modesto alivio del embargo que promovería los viajes y contactos culturales, deportivos, académicos y religiosos.

Pero la Casa Blanca no implementó esas reglas "por timidez política", declaró Peters.