De temas domésticos e internacionales versó la intervención de la Presidenta Michelle Bachelet, ante el pleno de la Asamblea General de la ONU que se celebra en Nueva York, donde aprovechó de entregar una definición de las aspiraciones de su Gobierno: "No pretendemos refundar el país", enfatizó.

"Al contrario, reconocemos los grandes avances de las últimas décadas", dijo la Mandataria, resaltando la necesidad de llevar a cabo "reformas de fondo" que "den la base indispensable para avanzar hacia un desarrollo más inclusivo y más justo".

Así, resaltó su voluntad de "avanzar hacia una nueva Constitución de raíz y contenidos plenamente democráticos" y destacó su plan de "llevar adelante reformas políticas que profundicen la democracia y la legitimidad", mencionando el voto de los chilenos en el exterior y la reforma al sistema binominal.

"Chile no llegará al desarrollo con el lastre de la desigualdad. Eso lo sabemos todos. Por eso la Reforma Tributaria tuvo un apoyo transversal", remarcó luego aludiendo al proyecto estrella ya aprobado en el Congreso y que será promulgado este viernes.

Asimismo, aludiendo al momento actual de la economía, Bachelet dijo que su Gobierno va a lanzar "una agenda de productividad y crecimiento que impulse la economía" que "resitúe en el camino hacia el pleno desarrollo" a Chile.
ALUSIÓN A PERÚ Y BOLIVIA

En su discurso, Bachelet se refirió también al conflicto en Ucrania, donde las negociaciones de paz sobre el futuro del este del país bajo control de separatistas prorrusos estaban en punto muerto, y llamó a "cuidar el principio de la integridad territorial y velar por los derechos de las minorías"

"El derecho internacional es claro y tajante. Cualquier acción destinada a afectar los tratados de límites vigentes abre espacios para la incerteza jurídica. Abrirles paso sería un muy mal precedente que podría afectar la estabilidad y la paz internacionales", señaló.

Sus palabras fueron interpretadas como una clara alusión al diferendo con Perú por el triángulo terrestre y la demanda en La Haya instalada por Bolivia para un acceso soberano al mar.
AGENDA MUNDIAL

Respecto a la situación internacional, Bachelet comenzó su discurso asegurando que "pese al progreso innegable", el mundo vive "un ciclo de crisis, más focalizadas, pero con devastadoras consecuencias humanitarias".

Así, Bachelet manifestó su "preocupación" por los "tres millones de refugiados que ha generado la crisis en Siria" y la "acción de grupos terroristas como ISIS", los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).

La Presidenta señaló la voluntad de Chile de asumir más compromisos y estudiar la posibilidad de recibir a refugiados provenientes de las zonas de conflicto, como Siria, Gaza o Ucrania.

Pero en este contexto, Bachelet apuntó además que "la ONU sigue siendo el foro insustituible para abordar los desafíos globales" aunque lamentó que "el Consejo (de Seguridad) no ha sido capaz de actuar con la unidad de sus miembros".

"Ello sin duda afecta la legitimidad y credibilidad del principal órgano encargado de la paz y seguridad internacionales" y, por ello expresó que la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU (donde Chile ocupa actualmente una de las 10 bancas no permanentes) es una tarea pendiente que exige decisión política y acción".