La Habana. Delegaciones de Cuba y Estados Unidos se reunirán este viernes en Washington para una nueva ronda del diálogo migratorio, en medio de bajas expectativas y falta de progreso en las relaciones entre ambos países.

Un importante peso en el encuentro tendrá el caso de Alan Gross, un contratista estadounidense encarcelado desde diciembre en La Habana por sospechas de espionaje.

Diplomáticos estadounidenses en la capital cubana han advertido que es probable que muy poco salga de las conversaciones previstas para el 18 de junio, porque las relaciones entre Estados Unidos y Cuba están básicamente en punto muerto hasta que Gross sea liberado.

Para marcar la importancia del caso de cara a la reunión, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, se reunirá con la esposa de Gross, Judy, en Washington y emitió una declaración en que afirma que diplomáticos estadounidenses presionarán nuevamente este viernes por su liberación.

"Vamos a subrayar que la prolongada detención de Alan Gross está dañando las relaciones entre Estados Unidos y Cuba", dijo Clinton. "Estados Unidos consideraría favorablemente la liberación de Alan Gross para que pueda volver con su familia", agregó.

Ambas partes se han reunido en dos ocasiones previas desde que el mandatario Barack Obama asumió la presidencia.

Como han hecho anteriormente, los negociadores discutirán las formas de mantener una migración ordenada sobre la base de un acuerdo de hace 16 años, que busca evitar un éxodo como el del Mariel en 1980 y la ola de balseros de 1994.

Entre otras cosas, Cuba ha pedido llevar más personal consular a Washington, mientras que el Gobierno estadounidense está presionando para poner fin a las restricciones de viajes para los diplomáticos de ambos países.

Cuba también ha hecho un llamado a Washington para que abandone su política migratoria hacia la isla, que ofrece un tratamiento preferencial a los cubanos que llegan a las costas de Estados Unidos. La Habana sostiene que la política de "pies secos, pies mojados" fomenta las salidas ilegales.

Las conversaciones migratorias fueron reanudadas por Obama en julio pasado en Nueva York después que habían sido interrumpidas por su predecesor George W. Bush en el 2004.

La primera ronda se produjo cuando Obama levantó las restricciones de viajes a la isla para los cubano-estadounidenses y en momentos en que hizo público su interés de "relanzar" las relaciones con Cuba.

Pero para la segunda ronda, celebrada en La Habana en febrero, el ambiente era más sombrío y oscuro por el arresto de Gross y meses de dura retórica.

La delegación estadounidense produjo entonces una airada reacción de Cuba al reunirse con disidentes.

Décadas de hostilidad. Ambas partes, incapaces de superar cinco décadas de hostilidades, se acusan mutuamente de no hacer lo suficiente para favorecer las relaciones y el caso Gross amenaza con desbaratar los pocos avances conseguidos hasta ahora.

"Las conversaciones migratorias tienen el potencial de servir como un medio para la solución del antiguo diferendo entre ambos países", dijo Paul Wander, un experto en política cubana del Diálogo Interamericano, en Washington.

"Pero es poco probable que ocurra porque el desarrollo diplomático real sigue obstaculizado por el hecho de que ambos países sienten que la pelota está en el lado del contrario", agregó.

Gross, de 60 años, ha permanecido detenido desde que fue capturado en el aeropuerto de La Habana en diciembre, acusado de distribuir equipos de comunicación satelital prohibidos a disidentes cubanos.

Funcionarios estadounidenses dijeron que Gross sólo suministraba acceso a internet a la comunidad de judíos, pero admitió que trabajaba para un programa financiado por Washington que busca promover la democracia en la isla de gobierno comunista y entró con visa de turista sin declarar su objetivo.

Estados Unidos reiteradamente ha reclamado su liberación, pero Cuba ha permanecido en silencio exceptuando algunas declaraciones para acusarlo de espionaje o decir que ha cometido "delitos graves".

Gross permanece bajo investigación y Cuba aún no ha presentado oficialmente cargos en su contra, dijeron funcionarios cubanos.

Una fuente cercana al caso, que pidió no ser identificada, dijo que la afirmación de las autoridades de la isla de que sigue bajo investigación es "una excusa". "Es hora de participar en un diálogo y trabajar hacia una solución", afirmó.

Un diplomático estadounidense en La Habana dijo que las conversaciones del viernes ofrecen a Estados Unidos una nueva oportunidad de alegar sobre el caso de Gross directamente a funcionarios cubanos, lo que demuestra la importancia de mantener el canal de comunicación abierto.

Sin embargo, admitió que la falta de progresos entre los dos países es agotadora.

"Pienso que ambas partes están decepcionadas de que las cosas no se hayan movido más rápido", dijo.