Quito. La labor social que cumple en el Ecuador la Misión Manuela Espejo es observada por países extranjeros, además de entidades de carácter internacional.

El último caso es el Banco Mundial, que estudia el modelo ecuatoriano que brinda atención integral a las personas con discapacidad, con el objetivo de darle contenido y replica, de acuerdo a una información difundida este jueves por la vicepresidencia de la República.

El modelo ya cuenta con réplicas en Perú, tras la visita de su vicepresidenta Marisol Espinoza al Ecuador, para constatar la positividad del programa. También existen réplicas en Bogotá (Colombia) y en Chile, con asesoramiento del vicepresidente Lenín Moreno, líder del programa.

La iniciativa del Banco Mundial se da tras la ponencia realizada por el vicepresidente en Washington, Estados Unidos, donde explicó el desempeño de la Misión Manuela Espejo.

“La visión del Banco Mundial es que los modelos de los países desarrollados ya no funcionan, los modelos exitosos están gestionándose en los países en desarrollo, y esas experiencias deben ser aplicadas”, sostuvo Hasan Tuluy, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

“Ecuador ha roto el círculo vicioso de la política, y nos ha demostrado en la práctica que se puede aplicar en el mundo modelos exitosos en lo social”, agregó Tuluy.

El interés del Banco Mundial en la Misión Manuela Espejo se presenta un día después de que el Consejo de la Organización de Estados Americanos (OEA), destacara el rol social del programa.