Washington. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reconoció este lunes que los demócratas tendrán una dura batalla para conservar sus mayorías en el Congreso en las elecciones de noviembre por la incertidumbre sobre la economía.

 "Noviembre va a ser duro. Siempre es una dura carrera si uno está a cargo en esta clase de entorno económico. Pese a que está mejorando, la gente aún está dañada", dijo Obama en un evento de campaña para juntar fondos para la senadora por California Barbara Boxer, que está en una ajustada carrera por la reelección.

 Obama renovó su ataque sobre las prácticas de Wall Street que dispararon la crisis financiera que empujó al país a una recesión, y otra vez prometió impulsar una reforma regulatoria en el Congreso en las próximas semanas.

 "La noción de que podemos pegarnos a un status quo que creó una situación en la cual Wall Street podía jugar con el dinero de otro" y hacer que los contribuyentes carguen con el costo "no tiene sentido en absoluto", dijo Obama.

 Sin embargo, predijo una "gran batalla" para aprobar la ley. Los republicanos en el Senado se oponen unánimemente, diciendo que llevará a más rescates de firmas financieras solventados por los contribuyentes, una acusación que Obama califica de falsa.

 Obama irá este jueves a Nueva York a reiterar la importancia de una reforma regulatoria para el sector financiero y pedirá una aprobación rápida en el Senado, dijo la Casa Blanca en un comunicado.

 El viaje a California es parte de un esfuerzo de Obama por fortalecer al Partido Demócrata de cara a los comicios legislativos, en los que un revigorizado Partido Republicano espera arrebatarle varios escaños a los demócratas en la Cámara de Representantes y en el Senado.

 A medida que la campaña se intensifique, Obama deberá equilibrar su agenda doméstica e internacional con su rol de recaudador para ayudar a los demócratas, que temen ser castigados por los votantes, aún escépticos sobre la reforma al sistema de salud y por el alto desempleo.

 Mientras las encuestas siguen mostrando a la economía como la principal preocupación de los votantes, los demócratas posiblemente enfaticen sobre las medidas que tomó Obama para restablecer el crecimiento, en tanto los republicanos apuntarán al enorme déficit presupuestario y a la falta de empleo.

 Boxer, senadora por tres períodos y presidente de la comisión de Medio Ambiente del cuerpo, enfrenta a varios candidatos con fondos cuantiosos, como la ex presidenta ejecutiva de Hewlett-Packard, Carly Fiorina, y el ex congresista Tom Campbell.

 La analista política Jennifer Duffy, del Cook Political Report, dijo que Boxer no tiene una base sólida y enfrenta el mismo enojo de los estadounidenses con sus legisladores que los candidatos en otros estados del país.

 Los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado serán renovados en noviembre.

 Si bien los demócratas dominan ampliamente en ambas cámaras, los republicanos esperan ganar asientos, en parte al capitalizar el enojo de los estadounidenses en algunos distritos.

 El apartidario Centro para Políticas Receptivas, que sigue el dinero que se mueve en las campañas políticas de Estados Unidos, dice que según su estimación conservadora la elección costará más de US$3.700 millones.