Washington. No pudo proteger las vidas políticas de sus compañeros demócratas este mes, pero este miércoles pudo salvar a un pavo.

El presidente Barack Obama perdonó a "Apple", un ave de 20 kilos, y a su emplumado amigo "Cider" en una ceremonia anual en la Casa Blanca antes del día de Acción de Gracias, un feriado que los estadounidenses celebran cenando un pavo grande.

"Hoy tengo la enorme responsabilidad de otorgar un perdón presidencial a un par de pavos", dijo Obama a un público sonriente, parado junto a sus dos hijas en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca.

"Ahora, quiero dejar sentado que se siente muy bien evitar al menos una paliza este noviembre", agregó.

Los demócratas perdieron fuerza en el Senado y su mayoría en la Cámara de Representantes el 2 de noviembre en unas elecciones que Obama describió de modo famoso como una "paliza", o una fuerte golpiza.

La política tomó un segundo plano el miércoles ante la ceremonia del pavo, sin embargo, el presidente -que lo calificó como "un deber oficial que juré defender como el líder de la nación más poderosa de la tierra"- supo sacarle provecho.

Explicó el proceso que llevó a la selección de las aves: dos pavos de un rancho de California que ganaron la competencia de alto riesgo al pavonearse al ritmo de la música frente a un panel de jueces.

"Sólo un par sobreviviría y ganaría el gran premio: la vida y un viaje a Washington con todos los gastos pagos", dijo Obama riendo.

El personal de la Casa Blanca se había reunido afuera para mirar a la economista jefa de Obama, Austan Goolsbee, dispensando consejos sobre la preparación del pavo y proclamando las virtudes de salar al ave antes de cocinarla.

Apple y Cider no tendrán que preocuparse por un baño en salmuera.

Los dos pavos pasarán el resto de sus días en los terrenos de Mount Vernon, Virginia, residencia del primer presidente de Estados Unidos, George Washington.