Francfort. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, dijo a la revista semanal alemana Der Spiegel que el programa del banco de comprar bonos del Gobierno era temporal.

"No haremos esto para siempre. Esta medida es, como todas nuestras medidas extraordinarias, temporal", dijo a Der Spiegel.

Cifras divulgadas esta semana mostraron que el BCE no compró bonos gubernamentales la semana anterior.

El BCE comenzó a comprar bonos gubernamentales en el mercado secundario el pasado mayo para contrarrestar la crisis de deuda soberana que empezó en Grecia, se propagó a Irlanda y ahora amenaza a Portugal.

Líderes de la zona euro acordaron el sábado revisar la red de seguridad financiera del área de la moneda común, una medida que esperan ayude a trazar una línea bajo la crisis de deuda soberana.

El viernes, Trichet defendió la extensión de la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera desde 250 millones de euros a 440 millones de euros, dijo la revista.

El BCE consideraría hacer concesiones a países deudores si implementan medidas de austeridad, y los pagos de interés pueden ser reducidos, las medidas de apoyo extendidas y la duración de los préstamos existentes prolongadas, dijo la revista.

Trichet justificó la advertencia sobre posibles subas de tasas diciendo a Spiegel: "La estabilidad de precios es, de acuerdo con el tratado de la UE, nuestra mayor prioridad".

Anteriormente este mes, Trichet dijo que el BCE podría subir las tasas el mes próximo, mucho antes de lo que los mercados esperaban.

Sin embargo, dijo recientemente que está abierto a la idea de hacer lo mismo en Francia aunque enfatizó que este "no es el momento correcto", consciente de las elecciones del año que viene.

Su Gobierno en cambio prometió recortar impuestos al capital, en línea con Alemania, en un esfuerzo por atender las preocupaciones de los inversores.

Sondeos muestran que los salarios altos, las rígidas normas laborales y complejos impuestos desalientan a inversores extranjeros de llegar a Francia, a pesar de su buena infraestructura y capital humano.

La aerolínea de bajo costo Ryanair el año pasado decidió cerrar su única base francesa en Marsella después de una disputa con las autoridades sobre aportes al sistema social, aunque reanudó algunas rutas allí que usan personal que llega desde Irlanda y solo se queda una noche.