Roma. Italianos votaban este domingo en la segunda ronda de elecciones locales, mientras el partido de centroderecha del primer ministro Silvio Berlusconi podría sufrir una humillante derrota en Milán por primera vez en casi 20 años.

Casi seis millones de personas son elegibles para votar en 90 ciudades y seis provincias de Italia, pero la atención está centrada en sectores clave, como la capital financiera, Milán, y el puerto sureño de Nápoles.

Los resultados se esperan para después del término de la votación este lunes.

Berlusconi recibió una paliza en la primera ronda de los comicios el 15 y 16 de mayo, cuando la centroizquierda se las arregló para mantener el control de Turín y Boloña, obligando a la centroderecha a una segunda vuelta en Nápoles y Milán, su bastión político en el norte.

Una derrota en segunda ronda, especialmente en Milán, sería un importante revés para Berlusconi, profundizaría las divisiones en la centroderecha y podría generar cambios en el liderazgo.

"Espero que esta votación sea un cambio para Milán, una mejora", dijo el vendedor Bruno Pedrazzoli, de 53 años, luego de sufragar en Milán.

Se quejó de la alta contaminación y por el insuficiente sistema de transporte público en la ciudad, donde en la primera vuelta la alcaldesa centroderechista Letizia Moratti obtuvo un 41,6% frente al 48% del izquierdista Giuliano Pisapia.

Berlusconi, un magnate de las comunicaciones, afronta una votación considerada como un prueba de fuego sobre su popularidad, y fue castigado por los votantes en la primera ronda por una serie de escándalos sexuales, de corrupción y debido a la situación de la economía italiana.

Días más tarde, la agencia Standard & Poor's rebajó la calificación de Italia por no lograr reducir su enorme deuda pública e impulsar el crecimiento.

"La era de Berlusconi está terminando", dijo al diario L'Unita Walter Veltroni, un ex líder de la centroizquierda que fue derrocado por el primer ministro en elecciones nacionales en 2008.

Italia ha capeado la crisis financiera mejor que sus pares del sur de Europa, pero ha sido una de las economías más inactivas de la zona euro por más de una década.