Roma. El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, provocó una embarazosa situación el jueves en una rueda de prensa cuando repentinamente se marchó y dejó a un perplejo presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, solo en el estrado.

Ambos líderes acababan de terminar sus discursos cuando Berlusconi dijo a los periodistas que le dirigieran las preguntas a Zapatero, dio las gracias afectuosamente a su invitado, le estrechó la mano y después se fue, con el brazo en alto.

"Dejo a mi amigo José Luis con las preguntas de los periodistas españoles, sobre todo, espero, sobre la visita del Papa y lo saludo como se saluda a un santo porque habiendo apenas recibido la bendición del Papa está en estado de gracia", dijo Berlusconi mientras abandonaba la sala.

Después de quedarse solo ante la prensa, Zapatero sonrió y miró fijamente hacia la dirección de Berlusconi para finalmente bajar del estrado unos momentos después.

El presidente del gobierno español volvió un poco más tarde para enfrentarse solo a las preguntas de los periodistas, aunque la confusión sacó la conferencia de prensa de la transmisión en vivo y directo en al menos uno de los principales canales de noticias.

No estaba claro si la salida de Berlusconi sin aceptar las preguntas fue provocada por su cada vez más fría relación con los periodistas italianos, que planean ir a la huelga por su proyecto para tomar medidas contra la utilización de las escuchas telefónicas.

Horas antes de la conferencia, su gobierno ganó un voto de confianza para un proyecto de ley que recorta las interceptaciones policiales y sanciona a los medios que publiquen transcripciones, algo que la prensa ha criticado como un intento flagrante de censura.

El primer ministro italiano de 73 años no es ajeno a los deslices diplomáticos.

En 2005, sugirió que coqueteó con la presidenta finlandesa, Tarja Halonen, y más recientemente llamó "bronceado" al presidente estadounidense, Barack Obama.