Roma. Una disputa por la extradición del ex guerrillero izquierdista Cesare Battisti no dañará las relaciones con Brasil, dijo este martes el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi.

El ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, provocó indignación en Italia al anunciar el 31 de enero, su último día como mandatario, que no extraditaría a Battisti.

"Brasil es un país con el que tenemos antiguos y sólidos vínculos de amistad", dijo Berlusconi a la prensa.

"Este incidente no es sobre nuestras relaciones, es sobre la justicia y lucharemos por la justicia", sostuvo, para luego agregar que "las relaciones no cambiarán debido a esta situación".

Berlusconi formuló esas declaraciones luego de reunirse con Alberto Torregiani, hijo de una de las víctimas de Battisti, quien quedó lisiado tras el tiroteo que acabó con la vida de su padre.

El premier italiano reiteró su posición sobre Battisti, quien fue condenado por cuatro asesinatos cometidos durante el período de violencia de extrema izquierda en la década de 1970 conocida en Italia como "los años de plomo".

Battisti escapó de una prisión italiana hace casi 30 años.

La semana pasada, Berlusconi emitió un comunicado en el que expresaba su indignación y rechazo a la decisión, que fue descrita por el presidente italiano, Giorgio Napolitano, como "incomprensible".

Se informó de manifestaciones en consultados brasileños y otras oficinas en varias ciudades italianas.

La Corte Suprema de Brasil determinó en 2009 que Battisti sería extraditado por los asesinatos, pero dejó la decisión final a Lula, quien le otorgó el estatus de refugiado.

Battisti, quien una vez integró un grupo llamado "Proletarios Armados por el Comunismo", huyó de una cárcel en su país en 1981 y vivió en Francia durante años, donde el ex presidente socialista Francois Mitterrand dio asilo a los ex guerrilleros de Italia.