Roma. El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, buscó cortejar este miércoles a diputados rebeldes, un día después de sobrevivir a una votación de censura que vio escenas enardecidas en el Parlamento y desató algunos de los peores hechos de violencia en Roma en años.

"El muro entre la política y el país" decía una editorial en el periódico La Stampa de Turín, que tituló su portada con "Berlusconi gana, guerra de guerrillas en Roma".

El voto de censura del martes, que dejó al gobierno al borde del precipicio por sólo tres votos, fue visto por muchos como una humillación para Gianfranco Fini, ex aliado de Berlusconi, quien no pudo hacer caer al líder de 74 años.

"No estoy esperando un acuerdo con grupos políticos sino que miro a diputados, que se sintieron traicionados por Fini, que los llevó a la oposición junto con la izquierda", declaró Berlusconi al Canal 5, parte de su imperio mediático Mediaset.

Pero la votación también fue vista como señal de una profunda debilidad de las instituciones italianas, además de una advertencia de más complicaciones en el futuro a menos que Berlusconi, envuelto en escándalos por su vida personal y asuntos impositivos, pueda asegurar su tambaleante gobierno.

Muchos comentaristas esperan una nueva crisis política en las próximas semanas que lleve a elecciones anticipadas en primavera, dos años antes de la fecha planificada en 2013.

"Esperemos los próximos sucesos: creemos que (el Gobierno) debe expandirse, lo necesitamos porque hay reformas importantes e impopulares que deben hacerse", dijo Emma Marcegaglia, jefa de la asociación de empleados Cofindustria.

"La última oportunidad para guiar al país", dijo Stefano Folli, columnista del periódico financiero Il Sole 24 Ore.

Conmoción. Había una conmoción extendida por las violentas protestas que surgieron en Roma tras la votación, que hizo se eco de un agrio debate en el Parlamento salpicado de gritos, insultos e interrumpido por escaramuzas.

Equipos de limpieza avanzaron por el histórico centro de la ciudad en las primeras horas del miércoles, limpiando las calles tras las batallas callejeras entre la policía y manifestantes que lanzaron bombas de humo, sacaron adoquines e incendiaron varios autos.

"Creo que la gente está harta, tan simple como eso", dijo la estudiante romana Giulia Marinari. "Ayer, el hecho de que el Gobierno ganara por sólo tres votos muestra la indecisión dentro del propio Gobierno", agregó.

Berlusconi dejó en claro que su oferta de incluir a moderados de otros partidos en su Gobierno de centro-derecha no incluye a Fini, luego de un quiebre irrevocable en las relaciones tras su amarga separación este año.

La UDC, heredera del antiguo partido Democracia Cristiana, hasta ahora ha rechazado la oferta de Berlusconi y ha dicho que si hubiesen elecciones anticipadas se aliaría con el nuevo grupo de Fini, Futuro y Libertad (FLI) y el más pequeño API.

Fini, el líder de la UDC Pier Ferdinando Casini y el ex alcalde de Roma que encabeza el API Francesco Rutelli se reunieron el miércoles y dijeron que coordinarían sus grupos con vistas a crear una alianza formal.

"O estamos unidos o nos derriban uno a uno," dijo Rocco Butiglione, un miembro de alto rango de la UDC.