La Paz, Xinhua. Una vez que fue despenalizado el masticado de la hoja de coca por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el gobierno de Bolivia apunta a la industrialización de estas plantas para su comercialización en el mercado interno en primera instancia y posteriormente para su exportación.

Para este tipo de empresa, el vicecanciller Juan Carlos Alurralde anunció que se efectuará un estudio científico de las propiedades y riesgos de la hoja de coca con el objetivo de su industrialización.

"El siguiente paso es empezar una investigación científica seria, no sólo de las propiedades (de la hoja de coca) sino también de sus riesgos, que diga que la hoja de coca tiene estos potenciales", afirmó el funcionario boliviano.

A partir del pasado domingo 10 de febrero, Bolivia nuevamente forma parte de la Convención Unica Sobre Estupefacientes de la ONU, aprobada en 1961, con la reserva de respeto del acullico (masticado) de la hoja de coca.

Alurralde indicó que para el cometido se tomó contacto con universidades e instituciones del extranjero que expresaron su interés para estudiar las propiedades de la hoja milenaria.

Por su parte el viceministro de la Coca, Dionisio Núñez, afirmó que el desafío de Bolivia de ahora en adelante será la industrialización de la hoja de coca.

El funcionario reconoció que hasta la fecha este proceso no tuvo mucho impulso, porque la coca aún estaba penalizada.

Sin embargo, Núñez aclaró que primero se debe trabajar para el mercado interno y luego a la exportación, porque esta última será más complicada, tomando en cuenta que en otros países está prohibida la hoja de coca, además que los productos a vender internacionalmente deben casi carecer totalmente de alcaloides.

Actualmente, funciona una planta industrializadora de hoja de coca en el Trópico de Cochabamba, centro de Bolivia, aunque funciona a la mitad de su capacidad.

El proyecto establecía la producción de 12 productos, pero sólo vieron la mitad como licores, panetones, energizantes y refrescos.

En el Senado, se analiza un proyecto de ley que fija alcances del uso de la hoja de coca para su industrialización respecto de los cocacultores (cocaleros), empresas y personas particulares.

La propuesta autoriza obtener derivados industriales de la hoja de coca como productos medicinales, productos alimenticios o nutricionales, productos cosméticos y productos culturales.

Están autorizados a la industrialización los cocacultores debidamente acreditados, quienes pueden producir productos derivados de la hoja de coca, a través de procesos artesanales e industriales, cumpliendo estrictamente lo establecido en el Reglamento de Industrialización de hoja de coca.

El proyecto establece que el Estado y los cocacultores, mediante empresas mixtas, podrán fabricar los productos establecidos por ley sin ninguna limitación, cumpliendo con lo establecido en las normas nacionales e internacionales.