La Paz. Las elecciones judiciales del domingo en Bolivia se sumarán, si son exitosas, a una cadena de reformas impulsadas por el presidente indígena Evo Morales.

Esas transformaciones y los conflictos que las acompañaron han puesto a prueba varias veces el liderazgo de Morales, quien se aproxima a completar seis años consecutivos de mandato, algo poco común en el inestable y pobre país sudamericano.

El siguiente es un recuento cronológico de los acontecimientos más importantes:

Nacionalizaciones. El 1 de mayo del 2006, Morales nacionalizó la industria de hidrocarburos, que convirtió a las transnacionales que operaban bajo contratos de riesgo compartido en prestadoras de servicios a la estatal YPFB.

La decisión de dejar para el Estado hasta el 82% del valor de la producción -fundamentalmente gas natural que se exporta a Argentina y Brasil- resultó clave para aumentar las reservas monetarias del país.

Las nacionalizaciones llegarían en los cuatro años siguientes a la minería, las telecomunicaciones y la generación eléctrica.

Primer referendo y constituyente. El 2 de julio del 2006, Morales lideró el "NO" a las autonomías regionales que se impuso en un referendo nacional, pero no logró impedir que el "SI" obtuviera mayoría en cuatro departamentos (Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija), que luego conformarían una "media luna" de oposición conservadora. El mismo día el gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS) ganó por mayoría absoluta, pero no dos tercios, elecciones para conformar una Asamblea Constituyente.

Reparto de tierras. En noviembre del 2006, una segunda reforma agraria abrió paso a un masivo reparto de tierras que benefició especialmente a los pueblos indígenas, que recibieron más de 11 millones de hectáreas en los cuatro años siguientes.

Cambio constitucional. Por más de un año, entre septiembre del 2006 y noviembre del 2007, la Asamblea Constituyente resultó paralizada por una demanda opositora de que el Gobierno se trasladara de La Paz a Sucre, la capital histórica.

Masivas concentraciones en ambas ciudades polarizaron al país y violentos disturbios en Sucre obligaron a concluir la aprobación del nuevo texto constitucional en la ciudad altiplánica de Oruro, el 9 de diciembre del 2007.

Autonomías, revocatorias y golpe. La oposición impulsó a mediados del 2008 referendos ilegales sobre estatutos de autonomía en la "media luna" y promovió luego un referendo nacional para revocar el mandato de Morales, el 10 de agosto siguiente, del cual el gobernante salió fortalecido con un apoyo de más de dos tercios de los votantes.

Inmediatamente después, las regiones opositoras se convulsionaron con huelgas, tomas de aeropuertos y hasta atentados a la red de gasoductos, en lo que el Gobierno denunció como intento de golpe de Estado que se saldaría con la caída y enjuiciamiento, por presunto genocidio, de uno de los cuatro prefectos de los departamentos rebeldes.

Referendo constitucional. El 25 de enero del 2009, la nueva Constitución Política del Estado fue aprobada con el 61,43% de los votos en un referendo nacional. La carta magna, promulgada el 7 de febrero, dio más poder político a los indígenas y consolidó la estatización de la economía.

Ayuno y reelección. En abril del 2009, Morales se declaró en huelga de hambre junto con dirigentes de movimientos sociales para exigir al Congreso Nacional la convocatoria a elecciones generales anticipadas como dispuso la nueva Constitución.

Como consecuencia, el gobernante fue reelecto el 6 de diciembre de ese año con el 63% de los votos, casi 10 puntos porcentuales más que su primera elección en el 2005.

Nacimiento de un nuevo Estado. El líder indígena proclamó el 22 de enero del 2010, en el inicio de su segundo mandato, el nacimiento de un Estado Plurinacional liderado por la mayoría indígena en reemplazo de la vieja "república liberal".

Ese mismo día se instaló la primera Asamblea Plurinacional, en reemplazo del antiguo Congreso, en la que el MAS de Morales sumó más de dos tercios de votos incluyendo una amplia representación de indígenas aymaras y quechuas del occidente andino y guaraníes del Chaco sudoriental. La Asamblea incorporó además a siete diputados de pueblos indígenas minoritarios.

El nuevo Estado comenzó a tomar forma en los meses siguientes con reformas institucionales entre las que destaca el acceso privilegiado de los indígenas a los poderes electoral y judicial y el fortalecimiento o creación de empresas estatales.

Gasolinazo, ida y vuelta. El 26 de diciembre del 2010, el gobierno dispuso sorpresivamente un aumento de hasta un 84% en los precios de los combustibles, lo que desató una ola de protestas sin precedentes.

Morales anuló la medida cinco días después, pero no logró frenar un brote inflacionario que provocaría cuatro meses después su más fuerte enfrentamiento con los sindicatos, que con huelgas, bloqueos y marchas exigieron un aumento salarial. El desenlace fue un reajuste del 11 por ciento.

Tipnis y elecciones. El proceso hacia las elecciones judiciales de octubre del 2011, previsto como la reforma menos conflictiva del nuevo Estado, resultó entorpecido por una protesta de indígenas amazónicos que rechazaban la construcción de una carretera selvática financiada por Brasil.

La oposición conservadora aprovechó la protesta indígena para hacer campaña por el "voto nulo", convirtiendo a los comicios judiciales en un plebiscito no convocado sobre la gestión de Morales.