El 10 de octubre de 1982, hace 28 años, Bolivia recuperó la vida democrática. Es el período más prolongado de institucionalidad en la historia del país. Entre 1982 y 2010, los bolivianos acudieron a las urnas en siete oportunidades para elegir a sus autoridades nacionales.

El 10 de octubre de 1982, después de casi dos décadas marcadas por la presencia de gobiernos de facto, Bolivia recuperó la vida política institucional. Esa fecha, el general Guido Vildoso entregó el poder a Hernán Siles Zuazo, ganador de las elecciones de 1980.

A Siles le sucedieron ocho presidentes, producto de siete procesos electorales: Víctor Paz Estenssoro (1985-1989), Jaime Paz Zamora (1989-1993), Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997), Hugo Banzer Suárez (1997-2001), Jorge Quiroga Ramírez, por sucesión constitucional (2001-2002), nuevamente Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-2003), Carlos Mesa (2003-2005), Eduardo Rodríguez Veltzé (2005-2006), los dos últimos también por sucesión constitucional, y Evo Morales (2006-2009), cuyo segundo mandato está en curso desde enero del 2010.

En estos 28 años, la institucionalidad democrática se ha ampliado continuamente. A la elección por voto de presidente, vicepresidente, senadores y diputados, en 1985 se sumó la de concejales municipales. Las reformas a la carta magna de 1994 introdujeron la figura de los diputados electos en circunscripción uninominal. Y el 2006, por primera vez, los bolivianos votaron para elegir prefectos departamentales.

En 1993, un acuerdo político dio nacimiento a un órgano electoral genuinamente independiente, que se ha caracterizado por la organización de procesos de votación transparentes.

En este período, la democracia representativa se ha enriquecido con mecanismos de democracia participativa. Las reformas del 2004 introdujeron el referéndum y la iniciativa legislativa ciudadana, y la nueva Constitución reconoce la revocatoria de mandato.