La Paz. El gobierno izquierdista de Bolivia decidió retirarse de la Convención de Naciones Unidas sobre Estupefacientes, suscrita en 1961 en Viena, en protesta por la negativa de varios países a despenalizar el consumo tradicional de la hoja de coca, dijeron fuentes este miércoles.

Fuentes políticas que pidieron el anonimato explicaron que la denuncia de la Convención privaría a Bolivia de casi toda la ayuda internacional que recibe actualmente tanto para la interdicción del narcotráfico como para la erradicación de cocales ilegales.

La decisión del gobierno del líder cocalero Evo Morales fue revelada en la Cámara de Diputados, donde fue puesto en agenda sorpresivamente un proyecto de ley presentado por el Ministerio de Relaciones Exteriores para retirar al país sudamericano de la Convención mundial antidrogas.

"No se trata de desmarcarnos de la lucha antidrogas, sino de hacer respetar nuestra cultura", dijo al plenario de la Cámara baja el canciller David Choquehuanca al justificar el paso decidido por el país, tercer productor mundial de coca y cocaína después de Colombia y Perú.

La decisión de denunciar la Convención de Viena surgió casi tres años después de que Morales expulsara del país a la agencia antidrogas estadounidense DEA y cinco meses después de que Washington bloqueara una iniciativa boliviana para retirar de ese tratado una prohibición a los usos tradicionales de la coca.

No se prevén dificultades para que la Asamblea Legislativa Plurinacional apruebe la ley, habida cuenta de la amplia mayoría oficialista en las dos cámaras.