La Paz. “Siento que no se justifica un incremento en el transporte, el Estado subvenciona los combustibles; entonces cómo puede haber un alza en las tarifas del transporte, pero lo más interesante en algunos departamentos, un buen porcentaje del transporte ya hizo la reconversión de gasolina, diésel a gas, ellos en vez de subir deberían de rebajar (las tarifas)”, señaló este jueves el presidente de Bolivia, Evo Morales, en una conferencia de prensa.

Aseguró que en ciudades como La Paz, El Alto, Tarija, Cochabamba y Oruro, el gobierno impulsó la reconversión de los motorizados a GNV, lo cual redujo los costos de operación de los transportistas públicos.

Por eso pidió a los choferes identificar a los motorizados que ahora usan gas natural y establezcan una tarifa especial, y en algunas ciudades donde se justifique un ajuste se discuta con la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Telecomunicaciones y Transportes (ATT).

“A lo mejor en alguna región, en alguna ciudad lejana puede justificarse (un incremento), que se estudie mediante la ATT, el diálogo siempre está abierto”, remarcó Morales. Este miércoles, la reguladora dejó en manos de las alcaldías la definición de nuevas tarifas en el área urbana.

Morales condenó los hechos de violencia suscitados este miércoles en Cochabamba de parte de los transportistas que atacaron una sede sindical. “No puedo pensar que esta gente infiltrada quiera hacer quedar mal a los transportistas. Eso es vandalismo, salvajismo de algunos grupos, no sé qué está pasando, pero lamentamos este hecho”, criticó.

El presidente también descartó la creación de una línea de transporte estatal y pidió a los choferes escuchar a la población, que rechaza un alza de pasajes en este momento.

Pese a las críticas de Morales, este jueves las protestas de los choferes en Cochabamba degeneraron en violencia. En Quillacollo, los trabajadores del volante apedrearon a su paso la fábrica Manaco, motivo por el cual la policía tuvo que gasificarlos, aunque éstos contestaron con piedras.

Los choferes acusan a los fabriles del destrozo de 15 motorizados durante la movilización del pasado lunes. “Estamos molestos porque tienen que ver con los destrozos en nuestros vehículos”, indicó uno de los dirigentes de los transportistas.

Fabriles. La pelea duró varios minutos y la policía logró dispersar a los marchistas y la calma retornó a la zona. En la Federación de Trabajadores Fabriles se reprochó la actuación violenta de los marchistas. “Pedimos que repongan inmediatamente el daño causado y los responsables tienen que ser sancionados, nuestros abogados se están encargando de eso y pedimos al dirigente máximo del transporte pida disculpas públicas a todo el sector; si no lo va a hacer, hemos dicho bien claro, va a llevar la misma vara”, advirtió Mario Céspedes, dirigente de los fabriles.

Además, advirtió con destrozos en el edificio de los choferes. “Así como se ha destrozado el edificio Málaga en Santa Cruz, lo mismo puede suceder con su edificio”, señaló.

El paro de 48 horas protagonizado por el transporte del Valle Bajo y los destrozos ocasionados en la fábrica Manaco propiciaron la reacción de los pobladores de Quillacollo que anoche determinaron la implementación de un paro cívico indefinido.

En Sacaba también hubo movilizaciones, pero fueron contrarrestadas con bloqueos vecinales. A la altura del kilómetro 20, en Villa Obrajes, los comunarios de varias OTB cerraron el tráfico vehicular con ramas, piedras y llantas e instalaron una vigilia en cuatro puntos.

Félix Ledezma, subalcalde del Distrito 7, explicó que “nos hemos organizado para bloquear de forma pacífica, la gente está pidiendo que baje el precio del pasaje, de los artículos de primera necesidad. Cada comuna ha salido a las calles y ésta es una medida indefinida”, aseguró.

Desde la Terminal de Buses se informó de que el tráfico hacia occidente se retomó a partir del mediodía, pero hacia Santa Cruz las salidas están suspendidas por los bloqueos existentes en la ruta nueva y antigua.

En la capital cruceña, por cuarto día consecutivo, los transportistas trabajaron sólo en 30% y replegaron sus vehículos y marcharon hasta la plaza 24 de Septiembre. La marcha no estuvo alejada de incidentes. Un grupo golpeó a un chofer y pinchó las llantas de su motorizado.

Hambre. El dirigente Mario Guerrero dijo que la reivindicación del sector para nivelar la tarifa de Bs 1,50 a 2 es una cuestión de “hambre, del estómago. El arroz subió 25%, el azúcar 100%, no pudimos comprar útiles escolares”.

Los choferes de Santa Cruz no descartan declararse en huelga de hambre o enterrarse vivos. El concejal Hugo Siles, del MAS, respaldó la demanda de los choferes. “La tarifa ya no puede permanecer en Bs 1,50, el costo de vida se incrementó”, señaló a la red Erbol.

En La Paz, el alcalde Luis Revilla reiteró su posición de no dar curso a ningún incremento hasta que el gobierno no fije los parámetros. Añadió que el municipio sólo dialogará con los choferes para encontrar alternativas.