La Paz. Bolivia se transformó el domingo en un Estado de regiones autónomas, en medio de renovadas tensiones entre el presidente indígena Evo Morales y los gobernadores opositores derechistas a los que el propio mandatario dio posesión oficial.

El líder izquierdista, quien inició en enero su segundo mandato, provocó la ira de los opositores cuando, en el único discurso del acto de posesión en la ciudad sureña de Sucre, los llamó conspiradores y separatistas por haber liderado un frustrado golpe de Estado en el 2008 cuando eran prefectos regionales.

Los roces opacaron el llamamiento presidencial a un trabajo coordinado entre el Gobierno nacional, que impulsa una política de nacionalizaciones y "empoderamiento" indígena, y los gobernadores, seis oficialistas y tres opositores, estos últimos cercados por denuncias de corrupción.

Dejaron también en segundo plano las referencias a las competencias, incluida la creación de impuestos, que tendrán los gobiernos regionales autónomos del empobrecido país exportador de gas y minerales.

"Quiero decirles a los gobernadores opositores que se acabaron los tiempos de conspiraciones, intentaron revocar mi mandato, intentaron sacarme del Palacio, pero fracasaron, el pueblo me apoya y ahora me toca trabajar con ustedes", dijo Morales.

El mandatario socialista, un seguidor del venezolano Hugo Chávez, se refirió así a un referendo de agosto del 2008, que ganó abrumadoramente, y a una posterior ola de protestas en distritos controlados por la oposición, que dejó una decena de campesinos oficialistas muertos y marcó el inicio del fin de una alianza de prefectos detractores.

Protesta. El líder opositor Rubén Costas, uno de los tres prefectos opositores reelectos como gobernadores, intentó interrumpir el discurso presidencial pero terminó llevando su protesta a un posterior encuentro con periodistas.

"No me dejaron hacer uso de la palabra, cuando el presidente pasó a felicitarme le dije que no admitía nunca más que se nos diga conspiradores, separatistas; si eso fuera cierto, él ya nos debería haber metido presos", relató el ahora gobernador del distrito oriental de Santa Cruz, motor económico del país.

Agregó que él y los también gobernadores opositores del departamento gasífero de Tarija, Mario Cossío, y del amazónico Beni, Ernesto Suárez, asistieron al acto pero no juraron a sus cargos ante Morales, como gesto de reivindicación autonómica.

En cambio, los seis gobernadores oficialistas, incluido César Cocarico de la Paz, el departamento más poblado, juraron con el puño izquierdo en alto y celebraron luego el nacimiento de las autonomías.

Morales destacó en su discurso que las primeras elecciones autonómicas realizadas el pasado 4 de abril era fruto de más de un siglo de luchas indígenas por autogobiernos, que maduraron en la Asamblea Constituyente instalada entre el 2006 y el 2007, en su primer Gobierno.

"Si no hubiera sido por la lucha de los movimientos indígenas y campesinos por la Asamblea Constituyente, no habría habido autonomías, estas transformaciones en democracia", dijo el gobernante.

En alusión a una posible suspensión judicial de los gobernadores opositores, dijo que éstos deben rendir cuentas por sus actos en las mismas condiciones en que lo hacen el mismo presidente, sus ministros y los más 300 alcaldes de pueblos y ciudades, que juraron también el domingo en actos separados.

Los procesos judiciales contra los tres gobernadores opositores, por decenas de denuncias de corrupción, fueron autorizados por una polémica ley impulsada por el oficialismo, que regula el tránsito a las autonomías.