La Paz. Bolivia pedirá su readhesión a la Convención de la ONU sobre estupefacientes, incluso si fracasa su demanda contra el organismo en protesta por la negativa de varias naciones a despenalizar el consumo tradicional de la hoja de coca, dijo este jueves una autoridad del país gobernado por el presidente Evo Morales.

La aclaración oficial se dio al día siguiente de que, según medios locales, la Junta Internacional de Estupefacientes de Naciones Unidas criticara duramente la decisión de Bolivia de cambiar su actual adhesión plena por una participación con reservas en el acuerdo mundial antidrogas de Viena de 1961.

El vicecanciller Juan Carlos Alurralde dijo que el Gobierno del presidente Evo Morales no tiene intención de desmarcarse de la Convención, aunque mantiene su demanda para que se elimine de ese acuerdo un artículo que incluye a la hoja de coca en una lista de estupefacientes y prohíbe su masticación, una antigua práctica andina.

"Queremos aclarar que no vamos a estar un solo día fuera de la Convención (denunciada formalmente por Bolivia el 1 de julio pasado), porque el 1 de diciembre del 2011 pediremos nuestra readhesión y el 1 de enero del 2012 estaremos otra vez dentro", explicó.

Según dispone la misma Convención, la denuncia o retiro de Bolivia debe entrar en vigencia seis meses después de su comunicación oficial, es decir el mismo día en que el país sudamericano hará efectiva su reincorporación, aunque con reservas al artículo que penaliza a la coca.

El Gobierno decidió llevar a cabo este proceso luego de fracasar en una gestión para "despenalizar" el consumo tradicional de la coca por la vía de una enmienda a la Convención de Viena, que no fue aprobada por oposición de 17 de los 184 países miembros.

Alurralde dijo que a partir de enero los países que son parte de la Convención antidrogas tendrán un año de plazo para decidir si rechazan o no la denuncia y el retorno de Bolivia con la reserva sobre la coca.

"Es su decisión si se oponen o no a esta reserva y tienen que ser 61 países los que la rechacen y, si es así simplemente, nos quedamos en nada y esto no tiene nada que ver con la adhesión porque seguimos dentro de la Convención", manifestó.

"No estamos haciendo nada que esté fuera de un reglamento porque todo Estado que quiera ser parte de la Convención está autorizado para formular reservas y es lo que hicimos", agregó.

Alurralde adelantó que Bolivia ya encamina una campaña para informar a los países miembros de la Convención los beneficios de la hoja de coca y las causas por las que determinó iniciar este proceso.

Bolivia cuenta con más de 30.000 hectáreas de cultivos de coca y ocupa el tercer lugar en la producción mundial de cocaína, después de Perú y Colombia, según datos de la ONU.