Marcos Farfán aseguró que no ordenó la intervención policial a la marcha indígena, el domingo 25 de septiembre en la localidad de San Miguel de Chaparina (Beni). Así lo hizo conocer en su carta de renuncia al cargo de viceministro de Régimen Interior enviada el ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, quien este martes aseguró que la saliente autoridad fue quien dio la orden.

"Expreso mi desacuerdo pleno con la forma en que se procedió a la intervención de la marcha indígena en Yucumo, que ha respondido a una decisión operativa y no así, proveniente del Órgano Ejecutivo y ni de mi persona como parte del mismo", informa en su carta.

Esta martes, en conferencia de prensa, Llorenti aseguró que ni él ni el presidente Evo Morales ordenaron la intervención policial a la marcha indígena y dijo que fue el Viceministro quien lo había hecho.

Agregó que Farfán renunció a su cargo para ser investigado por estos hechos.

En la conferencia, Llorenti condenó la represión policiaca e insistió en varias oportunidades que ni él ni Morales fueron los que orrdenaron la intervención.

"Se condena sin restricciones a cualquier abuso, a cualquier exceso, queremos informar a la opinión pública y reiterar que ese operativo que se llevó adelante en proximidades de Yucumo el domingo no contó con la instrucción del presidente del Estado ni tampoco contó con la orden o autorización del ministro de gobierno. Fue una decisión que se la tomó en ese lugar, que con el informe que tenemos la ha tomado el viceministro Farfán a sugerencia de algunos mandos policiales".

"Hay un tema que hay que dejar muy en claro. Existe un requerimiento fiscal sobre este tema (...) y segundo, creemos que es importante señalar que más allá de que si hubiera dado una orden, ninguna instrucción de esta naturaleza puede justificar los abusos, los atropellos".

Agregó que en los próximos días se conocerán los nombres de los primeros policías que cometieron abusos contra los indígenas.

El domingo la Policia reprimió y detuvo a los marchistas. Imágenes de televisión mostraron cómo los uniformados golpearon, maniataron y, en algunos casos, colocaron cinta adhesiva en las bocas de los indígenas.